Smithsonian, Aleš Hrdlička, el antropólogo que había advertido a Bingham de la amenaza que representaba Tello. Hrdlička colocó el cerebro de Ishi en un tanque para futuros estudios 476 . Deshacerse de las acusaciones no fue fácil para Bingham. Había construido su carrera en torno a la exploración del Perú, y sus obligaciones a largo plazo le recordaban las «injustas» acusaciones peruanas… y tal vez su propia arrogancia. Todo le hacía recordar al Perú. Cuando huyó de los Andes aquel agosto, había «traído [consigo] a un indio quechua», Ricardo Charaja, el arriero que había descubierto los objetos de Inca Churisca y el camino inca. Esto parece haber sido más un premio a la lealtad de Charaja —el único peruano incluido entre los miembros de la expedición— que una extensión de los impulsos coleccionistas de Bingham, pero es difícil saberlo a ciencia cierta. «Ricardo parece estar disfrutando la vida acá y su inglés está mejorando», escribió Hardy poco después de regresar a New Haven. «Ya se ha familiarizado un tanto con la ciudad y pronto se sentirá en casa». Charaja alquiló un cuarto en Crown Street por el que pagaba dos dólares semanales gracias a su trabajo para Bingham477. Aprendió a escribir a máquina y empezó trabajando en la oficina del explorador, aunque al poco tiempo también lo hacía en las grandes casas que Bingham tenía en New Haven y Salem. Pasó ahí algunos años antes de regresar al Cusco, según recordó uno de los hijos de Bingham 478 . Mientras Charaja trabajaba en el jardín, Bingham estaba ocupado en su escritorio. Le debía un artículo final a National Geographic, pero no sentía mayor entusiasmo al respecto. «Escribes tan bien cuando te lo propones que no logro comprender a qué se debe esta dispareja colección de retazos», le escribió Grosvenor a Bingham cuando este le entregó su borrador. «Por favor recuerda que debo tener en cuenta los intereses de nuestros quinientos mil miembros y suscriptores. Me matarían si publicara algo tan incoherente como este artículo»479. El artículo se publicó sin mayor revuelo. En enero de 1917, la National Geographic Society decidió que no financiaría más expediciones al Perú en un futuro previsible. Bingham se sintió «aliviado» de liberarse de las ciudades perdidas de los incas, al menos por el momento 480 . Como muchos en Estados Unidos, se sumó al movimiento de preparación militar impulsado por la Primera Guerra Mundial y la Revolución Mexicana al sur. A su regreso en setiembre del año anterior, había visto la actuación de sus hijos mayores en 287
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