Las tumbas de Macchu Picchu

aumentado sus expectativas de que se podía confiar en Yale y de que el resto de los objetos de Machu Picchu regresaría poco después. Erdis y el resto de la vanguardia llegaron al Cusco el 19 de mayo llevando un «arsenal de aparatos modernos» 399 . Después de ahuyentar a los niños callejeros que querían cargar el equipaje desde la estación del tren, los estadounidenses colapsaron agotados sobre sus camas en el hotel Central, sufriendo los efectos de la altura. Los siguientes días fueron dedicados a reuniones con el rector y profesores de la Universidad del Cusco, editores de periódicos locales, el prefecto y el alcalde, y todos se mostraron entusiastas con los supuestos planes geográficos de la expedición. Mientras los topógrafos siguieron con su «reconocimiento» de los picos de 6100 metros en los alrededores del Cusco, Erdis buscó pistas para Bingham. Contaba con la ayuda del joven egresado de Yale, Osgood Hardy, cuya misión era aprender quechua para poder interpretar el maremágnum de nombres y tradiciones indígenas que sobrevivían en el paisaje. Era intensamente leal a Bingham, y su lema bien podría haber sido «Por Dios, por la patria y por Yale». Durante el viaje se había fastidiado con los pasajeros que le habían dicho que la ocupación estadounidense de Veracruz significaba que Estados Unidos «iba a apoderarse de México»400. Juntos, él y Erdis acopiaron narraciones sobre ruinas y caminos en los alrededores de Machu Picchu, piedras de oro sólido, túneles que cruzaban bajo ríos y otros rumores diversos. Ningún relato era demasiado escabroso: historias de ciudades incaicas, tales como «un lago con una isla en el centro, que había tenido un palacio Inca, que los indios nunca visitaban por temor»; momias con aretes de esmeraldas centelleantes; y cuevas emparedadas llenas de docenas de esqueletos en posición fetal. Mientras visitaban los sitios de la región, sin embargo, la vanguardia se sintió obligada a obedecer otra de las disposiciones menos públicas de Bingham: recolectar y comprar cuantos objetos humanos y culturales pudieran 401 . La expedición las estudiaría después en el Cusco. La vanguardia había comprado unos cuantos objetos —una olla cerámica rota «con cara torcida, y un mono en la parte de atrás»— y encontrado algunas tumbas, incluyendo una madre y niño momificados. Pero a mediados de julio hicieron un descubrimiento más espectacular que cualquiera que hubieran hecho en Machu Picchu. Ricardo Charaja, el 253

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