Las tumbas de Macchu Picchu

rector de la universidad, Albert Giesecke, diría que él también le dijo a Bingham que había ruinas en Mandor Pampa, y que casi las había visitado aquel enero166. Hoy, el doctor Jorge Flores Ochoa, un importante antropólogo en la Universidad del Cusco, confirma que su familia también sabía de las ruinas mencionadas 167 . Pero Giesecke y los Ochoa salieron perdiendo en la versión de Bingham. Cuando Bingham hizo famosas a las ruinas misteriosas, le daría crédito por la pista al minero y a nadie más. Podría haber estado tratando de quedarse con toda la gloria, pero también podría haberse olvidado de nombrarlos por pura distracción. En la mañana del 6 de julio hizo un descubrimiento que podría convertirse en un hito en su carrera, de importancia probablemente aún mayor que la de las ciudades perdidas incas. Si resultaba auténtico, creía que podría reescribir la historia del hemisferio occidental 168 . Bingham estaba caminando en las afueras del Cusco cuando se cruzó con una quebrada llamada —como averiguaría después— Ayahuacco, la quebrada de los cadáveres o, como prefería Bingham, la quebrada del muerto. Al incursionar en ella se sorprendió de encontrar lo que parecían ser huesos humanos y una rústica pared de piedra. Los restos eran poco llamativos, excepto por un hecho sorprendente: tanto los huesos como el muro yacían en el costado de la quebrada, incrustados bajo un banco de grava de unos 21 a 24 metros de alto. Si estaban enterrados a esa profundidad debían ser antiguos, pensó Bingham. «De mi conocimiento de geología diría que han estado enterrados ahí por un par de millares de años», le escribió a su esposa esa tarde. «Creo que anteceden a los incas por como mil años» 169 . Eran mucho más antiguos, según Isaiah Bowman, el geógrafo. Después de sacar un fémur humano y varios otros fragmentos, un Bowman «muy emocionado» declaró que la ubicación de los huesos, su disposición, su profundidad en el depósito y el carácter de la grava sugerían que tenían treinta mil años de antigüedad. «Hasta donde sé no se han encontrado huesos humanos de esa época en Sudamérica», Bingham le escribió a Alfreda. «Este es un momento emocionante para la YPE y para tu esposo»170. «Emocionante» era una forma de describirlo. «Peligroso» también podría haberse usado. La antigüedad de los pueblos nativos de América había sido tema de debate desde el primer contacto entre el Viejo y el 115

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