funerarios como las tumbas I y II que corresponden a un relleno del Edificio A. La Tumba I, un espacio rectangular con un individuo con placa de cobre sobre la cara, en orientación E-W, estaba asociada a ocho vasijas, entre ellas dos botellas escultóricas, ambas con incrustaciones (Uceda y otros, 1994, pp. 276-280, fig. 8.14.15, lám. XII, 1.2). La Tumba II, una cámara en dirección N-S con falsa bóveda de adobes, contenía un ataúd con un individuo adulto en posición extendida dorsal, restos de tejidos, discos de cobre y otros objetos de cobre, entre ellos una pequeña vasija así como 17 ceramios, la mayoría de mediana calidad y una, cerca del cuerpo, de muy buena calidad (Uceda y otros, 1994, pp. 280-290, figs. 8.16-8.23, lám. XII.3). Esta cerámica se atribuye a Moche IV. En esta Plataforma I se encontraron más contextos funerarios (Zavaleta, 2007; Tello y otros, 2003, pp. 170-183), la mayoría de ellos disturbados ya en tiempos moche y atribuidos por la cerámica a Moche IV. La Tumba 5 (Tello y otros, 2003, p. 182) presenta un caso particular ya que contenía restos de 10 individuos de ambos sexos y niños, y un total de más de 400 recipientes cerámicos rotos. En varias de estas estructuras también se registraron recipientes de barro no quemado. En la Plaza 2B, los 23 contextos excavados parecen corresponder a Moche III en contextos arquitectónicos que deberían pertenecer a Moche IV (Tufinio, 2006a) aunque se ubican en diferentes fases constructivas. En este lugar también se han detectado sacrificios humanos (Tufinio, 2006b). En la Plataforma II, Bourget excavó una zona de sacrificios humanos de más de 70 individuos en cinco eventos67, asociados a cerámica no quemada y fragmentada deliberadamente, pero también cuatro contextos funerarios con cerámica Moche III (Bourget & Millaire, 2000). Los contextos más tempranos por su contexto arquitectónico parecen ser los del relleno del Edificio D que corresponden estilísticamente a Moche III (Tufinio, 2004) entre los cuales se encuentra un emblema textil con metal (Morales y otros, 2000; Uceda & Morales, 2010, p. 90, fig. 1.58). Parece, por tanto, que existen numerosos contextos correspondientes a las fases arquitectónicas tardías, pero las fases más tempranas (edificios E y F) no cuentan con evidencias debido a la imposibilidad de acceso por las prohibiciones de retirar la arquitectura posterior. 48
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx