Las ruinas de Moche

203 J.J. von Tschudi, Die Ketschua Sprache, (1853, III, p. 398) y otros. 204 J.J von Tschudi, Sprachliche usw. Beiträge (p. 42). 205 L. Bertonio, Vocabulario de la Lengua Aimara, publ. por J. Platzmann (1879, p. 227). 206 A.L. Kroeber, The Arapaho, Bulletin of the American Museum of Natural History, XVIII (1902, p. 43 y ss). 207 Véase plano en lám. 1. 208 Véase descripciones en Pachacamac (pp. 35 y 41) en forma general y algunos ejemplos ilustrados en lám. 7, figs. 1-6 y lám. 8, figs. 1-6. 209 Compárese l.c., p. 35 e ilustraciones. 210 Compárese l.c., p. 35. 211 Compárese lám. 12, fig. 1. 212 Compárese Stübel y Uhle, Die Ruinenstätte von Tiahuanaco (lám. 21, fig. 3, entre otras) y Pachacamac (lám. 4, fig. 5). 213 Compárese Pachacamac (lám. 4, fig. 1), así como ilustraciones en Reiss y Stübel, The Necropolis of Ancon, y diversas decoraciones en vasijas (del Periodo F), como lám. 10, figs. 15 y 16, lám. 13, figs. 2 y 6, etcétera. 214 Estas telas se conservan muy bien en las altas plataformas de mampostería, compárese Pachacamac, p.84b. 215 Compárese Pachacamac, p. 41 y ss. 216 Compárese Pachacamac, l.c. 217 Compárese Pachacamac (láms. 5-6). 218 Compárese láms. 10 y ss. 219 Compárese Pachacamac (láms. 5 y 6). 220 Compárese Pachacamac (pp. 19, 26, fig. 3a, capa del Periodo B). 221 De acuerdo con la tradición, ambas huacas se conocen como Huaca del Sol y de la Luna, lo que podría referirse, a modo de comparación, a sus proporciones; y solo después por la existencia de templos de Sol de los incas, por lo que la tradición continuó considerado a ambas huacas como obras incaicas. Entonces, se impone, más a menudo y en forma definitiva, la denominación de las ruinas y menos, las referencias a su origen incaico. Rivero y Tschudi, Antigüedades peruanas, y Squier, Peru, (p. 129 y ss) aceptan la denominación «Templo del Sol»; mientras que Middendorf, Peru II, (pp. 395-396) aún defiende el origen incaico de estas obras. El último supone que las vasijas finas coloridas, que fueron trasladadas de las ruinas de Moche a otras regiones, deben haberse encontrado en la Huaca del Sol, pero provienen de contextos funerarios de la pendiente del Cerro Blanco (véase lám. 1). Middendorf, naturalmente, no vio contradicción alguna en encontrar cerámica de la forma cultural F en una construcción erigida por los incas. Hoy en día tal suposición ya no es posible. 222 Compárese los objetos sellados entre adobes encontrados en la cima del Cerro Blanco (véase abajo). 223 La cara está pintada en rojo; la banda de la corona y aquellas que cuelgan de ella, en amarillo; mientras que las cabezas de cóndores y los penachos están pintados en gris. 224 Compárese el dibujo de la parte inferior de vasos como el de Pachacamac (lám. 5, fig. 4). 352

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