Las ruinas de Moche

Huanchaco. En la distancia se percibe la Huaca de Toledo de Chan Chan, famosa por los hallazgos ricos en el siglo XVI y, más a la derecha, los cerros de formas extrañas como el Cerro de la Campana y el Cerro de las Cabras y luego la cadena de los Andes que encierran el valle. Hacia el norte se puede seguir el curso del río Moche en el valle de Santa Catalina hacia arriba, mientras que hacia el este, detrás del observador, suben cerros con 6000 pies de altura y otros son más altos aún. La Huaca del Sol aparece al pie del Cerro Blanco, mientras que la Huaca de la Luna está escondida por las rocas. En este paisaje solitario se encuentran muros anchos de adobes en la cima del cerro. Se apoyan sobre el declive de la cima hacia el norte y el sur y forman masas irregulares de hasta 30 pies de largo, diez de ancho y ocho de alto. Los adobes para su construcción tenían que haberse subido de la planicie. Además de ellos algunos pedazos cortados de concha, púas de Spondylus y algunos tiestos de recipientes pintados del Periodo F se encontraron en la superficie. Estos hallazgos, por tanto, confirman que ya subieron a la cima con vasijas pintadas en el Periodo F. Se llevaron a cabo excavaciones en estas construcciones. Resultó que contenían huesos, restos de contextos funerarios, esqueletos incompletos, cráneos, etcétera. Objetos diversos de madera, telas, trabajos plumarios, broches de pelo, pequeñas piezas de metal, cuerdas con diferentes semillas (entre otras Nectandra sp.), así como restos de alimentos (una valva de Fissurella sp. y un paquete de algas 396 . Todos ellos suelen encontrarse en contextos funerarios, pero fueron encerrados sin regla entre los muros, en forma aislada o en grupos. De esta manera se halló también una cantidad de objetos religiosos, algunos de ellos ilustrados en la lám. 22, figs. 1-6. Yacían en forma individual en la base de las construcciones, sin orden, como si se les hubiera tirado. A continuación se los presenta por separado: Lám. 22, fig. 1 (No. 2232). Efigie de divinidad de madera de algarrobo (Leguminosa sp.). Por la dureza del material la figura es muy pesada. Está tallada de modo primitivo con la cara como superficie plana oblicua. También el tallado de la corona y del taparrabo es aplanado, pero idéntico en ambos lados. El dios está representado en posición parada, con la mano derecha sobre el pecho y la otra levantada agarrando una especie de 342

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