para incrustación de turquesa). El asa auricular para servir de pendiente está rota. Fig. 36. Pendiente de la valva de Spondylus pictorum. Se trata de una plaquita a modo de escudo de 1/ 8 a 3/ 16 de pulgada de espesor sin perforación con los bordes dentados. Los contornos de las partes superiores e inferiores de los bordes se parecen a cabezas de animales. Representa un adorno pectoral como el de la figura en la lám. 9, fig. 6 y fue atado a una pequeña efigie de divinidad o servía como incrustación de aquella. Fue encontrada sobre la plataforma de la Huaca de la Luna (lám. 2 cerca de «k»). No se puede determinar si esta pieza corresponde por forma, material o lugar de procedencia a los periodos G o F. 8. EXCAVACIONES SOBRE LA CIMA DEL CERRO BLANCO El Cerro Blanco (láms. 1 y 2, figs. 1-3), adyacente al complejo arqueológico hacia el este, se levanta por más de 900 pies sobre la planicie y unos 1000 pies sobre el nivel del mar. Como lo indica su nombre, es de color blanco y forma una masa irregular de rocas cuyas fisuras están rellenadas con arena movediza. Carece completamente de vegetación y solo unas pocas lagartijas se esconden debajo de algunos de los bloques. Se alcanza la cima solo desde algunas partes. El acceso más fácil es subiendo por su lado oriental al que se llega sobre las dunas en su parte sur. Resulta algo más largo pero es menos empinado. Hoy en día nadie sube a este cerro inhospitalario. ¿Qué puede llevar a los lugareños a emprender el penoso acceso sin meta específica sufriendo de un sol abrasador? Pero el hecho de construir los templos antiguos al pie de este mismo cerro extraño es llamativo en sí. Visto desde el valle tiene la forma de un triángulo perfecto y por esta razón parecía haber una relación entre los complejos arquitectónicos y su ubicación. Por tanto, la idea de investigar la cima de este cerro parecía plenamente justificada. Mientras que, visto del valle y del oeste, el cerro parece tener una cima simple, en realidad forma un picacho en unos 200 pies en dirección oeste a este. La cima y la pendiente sur del picacho están cubiertas de rocas en forma de bloques. La parte norte está plegada hacia adentro y está más empinada sin rocas. El panorama desde la cima es impresionante. Alcanza el valle fértil y el mar desde el puerto Salaverry hasta el otro llamado 341
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