Las ruinas de Moche

diferencias que sugieren una producción local pero también una contemporaneidad general con anterioridad a la presencia de objetos del estilo de Tiahuanaco (Uhle, 1913, pp. 108-109). El hallazgo de un contexto funerario ubicado por una excavación clandestina en la Huaca de la Luna posterior a su estadía corrobora la contemporaneidad de la construcción con los contextos funerarios encontrados por Uhle (pp. 108109)28. Menciona también ejemplos de superposiciones de contextos funerarios (pp. 116-117). En todo caso, el texto de unas 13 páginas y las ilustraciones seleccionadas tampoco permiten obtener una comprensión exhaustiva de su argumentación, pero sigue siendo lo más detallado de lo que Uhle publica sobre el tema. Además de ello, el idioma de la publicación tampoco ayuda mucho ya que la gran mayoría de sus colegas en Estados Unidos y los países latinoamericanos no lo dominan29. Después de 1913 vuelve a usar sus datos solo para trabajos más generales. Una reacción casi inmediata viene de Eduard Seler (1849-1922), el influyente mesoamericanista de Berlín que visita Sudamérica en 1910 siguiendo las huellas de Uhle (Seler, 1915) 30 . También llega a ver Chan Chan y las ruinas de Moche y logra aportar algo propio al describir por vez primera un mural en la Huaca de la Luna que debe haberse expuesto en el curso de los trabajos intensivos de huaquería que se desataron después de la salida de Uhle. Compara el diseño con pinturas en vasijas mochica y determina que se trata del mismo estilo y, por tanto, confirma el argumento de Uhle de que la Huaca de la Luna corresponde al mismo tiempo que estas evidencias materiales (Seler, 1915, p. 127, figs. 2-4). Pero duda de que sea necesariamente anterior a Tiahuanaco ya que esta pudo haber tenido una edad mucho mayor («miles de años») antes de llegar a la costa. Tampoco concuerda con lo esencial de la cronología de Uhle, en el sentido de rechazar un hiatus importante entre los chimú históricos y los mochica (proto-Chimú). Reconoce una unidad generalizada de las culturas costeñas tanto en el material como en el concepto (p. 130). Después de reflexiones iconográficas y analogías sacadas de fuentes coloniales llega a la conclusión de que las huacas de Moche tenían la función de santuario dedicado a la Luna, Si-an (p. 134). Julio C. Tello (1880-1947), el primer y destacado arqueólogo peruano publica una traducción parcial de este 32

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