característica para el periodo como las figuras antropomorfas para el Periodo G. Los silbatos se componen de una figura plana con un tubo de silbato y una bola de silbato adheridos en la cara posterior, el primero por encima de la última (véase lám. 15, figs. 7-10). Su construcción, por tanto, difiere de la del Periodo G 349 si bien el carácter figurativo de los silbatos de ambos periodos muestra un parentesco interno, el que está invertido en las trompetas. El hecho de que estos silbatos con figura hueca ya existen en el Periodo F está demostrado con las piezas ilustradas en la lám. 9, figs. 17 y 18. Dos de los silbatos (véase lám. 15, figs. 8 y 9) y una trompeta de la categoría 1 fueron encontrados en circunstancias particulares. Se les había colocado en la pared este de la casa que se encuentra delante de la huaca en el lugar 36 (véase figura 80) 350 , a poca profundidad de la superficie del suelo original. Los tres instrumentos estaban parados en distancias de unos cinco pies uno del otro; la trompeta en el centro, en la misma altura horizontal cerca de la pared, mientras que los silbatos estaban dirigidos con la parte frontal hacia el templo (figura 119). Figura 119. Muro con indicación de instrumentos musicales (sin medidas) (5,3 x 19,0 cm). No existe otra explicación que la de un fin supersticioso. Ya que los tres implementos comparten el carácter de instrumentos musicales, sin duda los conceptos supersticiosos se relacionaban con esta cualidad. Se sabe que, en el culto, la música sirve para ahuyentar los espíritus malignos 351 . En este sentido la colocación de los tres instrumentos delante de una pared larga sirvió para alejar de la casa a los espíritus malignos, quizá los del área funeraria. Si bien no producían sonidos, la idea era que sonaban en un sentido espiritual, ya que están decorados con divinidades que tocan. 308
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