conocimiento adquirido posteriormente, esta opinión no se puede mantener. Por otro lado se puede seguir sosteniendo la hipótesis de que tales caras a menudo indican las cabezas de animales definidos según su caracterización y ejecución por más que la impresión original se haya complicado por su estilización. De esta manera la banda curvada en Pachacamac (lám. 6, fig. 9) representa un ciempiés con toda seguridad. La cabeza del ciempiés, por tanto, está indicada por la cabeza estilizada y los apéndices a modo de tijeras. Totalmente diferentes son las cabezas rectangulares adheridas a una banda a modo de meandro de la misma figura. Su concepto debe ser individual, totalmente distinto de las cabezas zoomorfas ilustradas en Pachacamac (lám. 6, figs. 8, 12 y muchas otras más). También su empleo es diferente. Si representa la cabeza de un hombre (en este caso la banda indicaría cuatro brazos) o algo diferente, la representación debería tener un significado individual definido, como el ciempiés a su lado y diferente a los demás. En las ilustraciones en Pachacamac (lám. 5, fig. 13, lám. 6, figs. 8, 12, 15 y en otras en la figura 9 de la misma lámina), las cabezas zoomorfas en cuestión se parecen mucho a las de la lám. 10, fig. 19, lám. 11, fig. 1 y lám. 12, figs. 6 y 7; y parece que no hay necesidad de separarlas en su significado. Surge la pregunta de si tienen alguna especificidad zoológica definida o si señalan el concepto «animal» en general. Esta pegunta está estrechamente ligada con el significado simbólico del diseño. La cara zoomorfa en el vestido de un sacerdote en la lám. 12, fig. 6 no puede ser casual en cualquier vestimenta. Tiene un significado típico ya que vuelve en la vestimenta de otra figura de la lám. 12, fig. 7 y de otro contexto funerario en forma idéntica. En estos casos aparece cuatro veces alrededor del cuello (sobre el pecho, la espalda y los hombros) en el vestido y ocupó el área de un modo simbólicamente resaltado. Su repetición en número de cuatro parece señalar las cuatro regiones del mundo. Esto se desprende de dos reflexiones: 1) la cara tiene un significado religioso simbólico propio y 2) si, en efecto, tiene estas características debe haber señalado un animal específico, real o mitológico. No podemos definir necesariamente el animal, que está representado por su cara con los medios disponibles. Cuando discutamos el motivo de vórtice se volverá al tema. Resulta mucho más importante que esta cara estilizada tenga un significado religioso ya 293
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