Las ruinas de Moche

colocarlas entre hileras de adobes. Encima se puso un techo bien construido de adobes. La capa siguiente consistía de otras 13 cañas del mismo tipo, colocadas en distancias de 0,13 metros en dirección transversal y luego, un segundo nivel de adobes. Pero con esto no bastaba, sino encima de todos ellos se habían colocado algunos cantos rodados grandes, de promedio entre 0,40 y 0,50 metros, traídos del río [¿fig. 84?]. Cuando se derrumbó el techo, estas piedras cayeron al interior de la tumba. El parecido con los sarcófagos del Viejo Mundo es solo aparente. En su interior el muerto no yacía en posición extendida sino flexionada [sentada], lo que coincide con la altura del techo. La tumba más bien representaba una cámara, en la que el muerto se reunía con todo lo que le acompañó en su muerte. En este sentido, se trataba más de una casa que de un recipiente. Pese a que los huesos se habían reducido a pocos restos mal conservados, en algunos casos se pudo obtener una idea de su posición original en la cámara. Parece que las tumbas se abrían más hacia el norte que hacia el sur. El muerto, sin embargo, no fue colocado en la parte septentrional sino en el extremo opuesto de la cámara. En los casos en los que el cuerpo estaba asociado con ofrendas de mayor valor que se conservaron gracias a su material más durable, estos objetos siempre se encontraban junto con restos del esqueleto en la parte sur de la cámara. Ahí, por tanto, el muerto estaba sentado frente a los utensilios colocados en la parte norte, aparentemente con la cara orientada hacia el norte para permitirle supervisar sus propiedades como en vida, en su casa. En estos casos, por lo general, el muerto al que estaba destinado el contexto funerario no era el único individuo. Hubo un mínimo de cuatro individuos, a juzgar por los restos de cráneos, en el caso de la tumba No.25 (figura 82). Dos de ellos se hallaron en la esquina sureste de la cámara, otro en la esquina suroeste y por lo menos otro más en la opuesta esquina noroeste de la cámara. Las vasijas, por regla, se habían colocado en la esquina noroeste; en el libre espacio restante podrían haber estado utensilios desintegrados como cestos, esteras, telas, etcétera. Cerca de los restos de cráneos en la esquina noreste hubo algunos objetos de metal noble, adornos valiosos de concha, piedra, etcétera, que se describirán refiriéndose a las tablas que se presentarán luego. Ahí, por ende, las personas principales de la tumba tenían su lugar. Por los demás restos de 230

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