de divinidades que los adornan. Los instrumentos musicales, por tanto, acompañaban a los enterrados como instrumentos de culto y, en forma específica, por el hecho de que se trata de sacrificados. El sacrificio se realizó con la intención de que los sacrificados se sometieran al servicio de la divinidad, como se sabe de muchos datos. Por tanto, el sacrificio era un honor muy solicitado. Rituales, bailes y música también se consideraban como servicios ofrecidos a la divinidad. La explicación más fácil para la presencia de los instrumentos musicales en los contextos funerarios, por tanto, consiste en la necesidad de estos instrumentos tocados por los sacrificados en el entorno de la divinidad. Por otro lado, puede haber existido también la idea de que estos instrumentos ya habían jugado un papel en los bailes que acompañaron las escenas de los mismos sacrificios. Pero solo en este contexto se debe interpretar estas ofrendas. Según Calancha, algunos españoles sacaron de la huaca tesoros en el valor de 800 000 ducados en 1602, cuando desviaron el río hacia el complejo, lo que llevó a la destrucción de sus muros occidentales. Parece que esta noticia no está relacionada con el área funeraria de los sacrificados que, como muestra el plano en la lám. 3, estaba fuera del alcance de esta destrucción. Middendorf (p. 396), sin embargo, parece haber dado crédito a esta noticia, pero estaba equivocado en este contexto. No resulta probable que hayan existido tesoros notables en el área funeraria de los sacrificados en tiempos modernos. El área estaba ya demasiado revuelta en tiempos prehispánicos y su uso para enterramientos, demasiado prolongado hasta el tiempo cuando las ceremonias antiguas ya estaban olvidadas por completo. La pobreza de los pocos contextos del último tiempo lo sugiere así. Determinar si existían tesoros, como aquellos mencionados por Calancha, en la cima de la pirámide en forma de contextos funerarios u ofrendas resulta imposible por el hecho de que no se ha conservado casi nada de esta cima. Pero en vista de la pobreza general del suelo del complejo arquitectónico, resulta poco probable esta aseveración. Quizá hayan existido contextos funerarios ricos solo en el pie occidental de la huaca, detectados por las inundaciones. En todo caso, debe haber tratarse del lado occidental de la Huaca del Sol sin posibilidad de saber dónde se encontraban exactamente y qué carácter tenían. 223
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