lugar. La mención de Calancha que hubo un lugar de enterramiento para los reyes chimú sobre el Templo del Sol se puede descartar como invención tardía. Calancha, quien escribió en el siglo XVII, utilizó muchas tradiciones tardías, desarrolladas después del descubrimiento y, por ello, sin base y desconfiables, lo que incluye la descripción de Pachacamac. Los trabajos en la Huaca del Sol no han proporcionado evidencias que permitan suponer que los chimú (aquellos sujetados por los incas) todavía se ocuparon de este complejo. Los datos de Calancha seguramente se basan en invenciones libres, compuestas por el hecho del dominio tardío de los chimús en el valle, por las dimensiones del complejo arquitectónico y por la presencia de contextos funerarios en la huaca. Por tanto, no merece el menor valor para la definición de su origen. Debido a la destrucción generalizada de los contextos funerarios antiguos ya no se puede definir el modo de enterramiento de los sacrificados. Los pocos contextos aún intactos ya no estaban relacionados con estas ceremonias. Eran pobres con pocas ofendas y carecían de los instrumentos musicales por completo, los que formaban el componente más característico del área funeraria libre. Entre los restos de estos últimos también se encontraron algunos pedazos de Spondylus pictorum, cortados en forma de cincel, así como algunas valvas de Fisurella sp. y fragmentos de Chiton sp., como evidencias de la dieta y ceniza de plantas (en quechua y aimara llijta) que era el complemento en el consumo de la coca. Los cuerpos estaban asociados a utensilios domésticos, adornos y alimentos como en los contextos funerarios ordinarios. Una diferencia en este tipo de enterramiento tampoco se debe esperar en contextos de sacrificados. En Pachacamac sucedió lo mismo con los sacrificados enterrados en el Templo del Sol. La presencia de los numerosos restos de instrumentos musicales en el área requiere una explicación especial. Ya que se trata de un fenómeno excepcional, solo pueden estar relacionados con el carácter especial del área funeraria, como lugar de enterramiento de los sacrificados a la divinidad del templo. Para los indios, los instrumentos musicales eran prioritariamente utensilios del culto. Como tales servían para la música que acompañaba los bailes ejecutados en honor de la divinidad. El carácter religioso de los instrumentos también se reconoce por las representaciones 222
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