grandes168, colocados en filas horizontales y unidos por barro común como en otras partes del Perú 169 . Algunos de estos adobes llevan marcas de propiedad (figs. 15a-f). En total, se reconocieron seis marcas diferentes hechas por las puntas de los dedos (figs. 15a-c) o por sellos (fig. 15f). El número 15b se parece a las excisiones curvadas en los bordes de los bloques de construcción para la inserción de grapas metálicas de Tiahuanaco170. Figura 15 (a-f). Seis adobes con marcas (sin medidas) (7,3 x 15,6 cm). Los números 15c y d llevan motivos geométricos; el número 15e puede representar a una hélice, mientras que el número 15f es un cangrejo171. Por estas marcas se puede suponer que diferentes comunidades o clanes enviaron adobes a la construcción. Cuando todos estos llegaron fueron marcados antes de emplearlos. Pese a la construcción tan maciza del complejo, se observan fisuras en su interior que se deben a precipitaciones cuya agua buscó su camino entre los muros, como por ejemplo, debajo del área funeraria mencionada. Pero aún en este estado mutilado, se mantendrá en pie en los siglos venideros. 3.1.4. Comparaciones entre la Huaca del Sol y la Huaca de la Luna Ya se enfatizó que la base del complejo a modo de tabla y la pirámide de la Huaca del Sol así como la plataforma de la Huaca de Luna fueron enmarcadas por escalones del mismo tipo. Esta característica y la identidad técnica de su construcción no dejan duda acerca de su identidad temporal y cultural. Estas particularidades también se hallan en la ruina que se erige sobre una roca aislada cerca de la Hacienda Facalá172, por lo que debe pertenecer al mismo tiempo. 158
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