Las ruinas de Moche

asentamiento muy poblado. La mayoría de estas viviendas han desaparecido sin dejar rasgos ya que, en este entonces como ahora, la gran mayoría de la población usaba y usa chozas de caña cubiertas con barro [quincha] que no resisten al tiempo 142 . El arenado pie alargado del Cerro Blanco al norte y al sur de la Huaca de la Luna, así como detrás de ella, indicado por la letra f, está ocupado por una zona de entierros que se extiende hacia el norte por unos 400 metros con menores evidencias hacia el sur. Antes, esta zona estaba llena de la alfarería colorida, que suele llamarse «Chimú». Pero excavaciones constantes en busca de hallazgos parecidos altamente apreciados la han agotado de tal forma que otras excavaciones más en la misma zona ahí quedarían sin resultado alguno 143 . El saqueo se favoreció por la ubicación superficial de las estructuras funerarias y el suelo arenoso. Al lado de esta zona extensa hay evidencias de otras más reducidas más hacia el oeste de la planicie. Una, denominada «d», hacia el oeste de la Huaca del Sol, fue saqueada pocos meses antes de mi llegada por un aficionado. Las vasijas rotas, en su mayoría de color negro, todavía yacían por los bordes de las estructuras. Asimismo se excavó con éxito parecido a unos 130 metros al sur de la Huaca de la Luna, en el lugar indicado por «c» en el plano. Otras huellas aisladas y poco importantes se hallaron sobre la parte plana de la Huaca del Sol en el lugar nombrado «b». Luego efectué excavaciones más cuidadosas por los lugares «b», «c» y en otro punto llamado «e» al norte de la huaca. El hallazgo de otra zona funeraria más grande en el lugar «a», en la pendiente del pie occidental de la Huaca de la Luna, resultó ser un descubrimiento valioso. Existen otros lugares notables dentro de las ruinas. El pie inclinado del Cerro Blanco por «k» (lámina 1) está cubierto por innumerables fragmentos de vasijas rojas gruesas. Quizá fueran evidencia de mercados durante fiestas religiosas. Observé una situación parecida cerca de la esquina noreste de la primera terraza del Templo del Sol en Pachacamac. En el lugar señalado como «l» en el pie inferior de la pendiente, el suelo estaba regado de fragmentos muy pequeños de lapislázuli azul y perlas de piedra de diferentes materiales y en diferentes estados de manufactura en cantidades apreciables. De acuerdo con ello parece que existían ahí 149

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