Las ruinas de Moche

Donnan (1976, pp. 54, fig. 34) ilustra un cántaro parecido asignándolo a Moche III y otro de los contextos de Uhle a Moche II (Donnan, 1965, fig. 9 [Contexto funerario 20]), pero en su libro de 1976 reconoce que «it is often difficult to identify a specific piece by phase» (Donnan, 1976, p. 54). Cántaros parecidos aparecen en la Huaca de Luna (Plataforma 1, Zavaleta, 2005, fig. 62, Moche III) y en la Plataforma Uhle (Chauchat & Gutiérrez, 2005, fig. 168, Moche II-III). Para sitios fuera de Huaca de la Luna-Huaca del Sol es preciso volver a Sipán. La Tumba 3 contenía 26 ceramios, en su totalidad cántaros, tanto con caras antropomorfas como zoomorfas, todos con pintura rojo-marrón sobre fondo blanco (Alva, 1994, láms. 333, 334). Concuerdan en muchos elementos con las piezas de Huaca de la Luna, pero carecen de brazos y denotan un tratamiento menos cuidadoso. En todo caso resulta difícil determinar si corresponden a piezas asignadas a Moche III o no 110 . El caso de la Tumba de la Señora de Cao no ayuda mucho al respecto. El conjunto de diez ceramios (Mujica, 2007, pp. 218, 221-224; Franco y otros, 2009, fig. 6.11) se compone de tres vasijas de tamaño reducido que suelen asignarse a Gallinazo, otros tres cántaros pequeños muy parecidos con decoración estilizada o geométrica, un cántaro más grande y alargado con una banda decorada en el hombro y motivos estrellados por debajo y por encima de esta y dos botellas asa estribo. Una de ellas presenta una escena plástica y la otra, un personaje muy conocido en cerámica mochica desde Piura hasta Jequetepeque que los huaqueros suelen llamar «ingeniero». Un fragmento parecido apareció junto con otros en la «cercanía» de la Tumba 1 (Franco & Gálvez, 2009, p. 95, fig. 6.7). En este contexto funerario también se encontró un cántaro antropomorfo parecido a aquellos presentados arriba (2009, p. 31, pieza 4). Esta cerámica se caracteriza por una expresiva plasticidad que aparece en una serie de otros contextos como La Mina (Narváez, 1994, fig. 2.7, lám. II), un contexto saqueado del que provenían objetos metálicos impresionantes (Donnan, 1992, p. 188, láms. 116, 123, 127-128 sin indicación de procedencia) 111 . En este caso parece tratarse de una cámara sin arquitectura monumental asociada. Los contextos funerarios de Dos Cabezas, en el mismo valle, se caracterizan por este mismo estilo 112 al lado de otras vasijas más simples, 121

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