La utopía republicana

CAPÍTULO 2. EL IDEAL REPUBLICANO ¿Que nosotros hacemos una revolución? ¿Quién lo ha dudado? Manuel Pardo LOS AIRES RENOVADORES El 24 de abril de 1871, «en medio de emociones y sentimientos para cuya expresión» faltaba «el lenguaje», el limeño Manuel Pardo era nominado candidato a la Presidencia de la República por un grupo de miembros de la organización política Sociedad Independencia Electoral. El discurso de aceptación de la nominación, corto y conciso, reiteraba en el tema neurálgico de los debates políticos posteriores a la Independencia: la construcción de la República. Esta, asumiendo una corporeidad y una voz enérgica, hablaba a través del «ciudadano Pardo», para exigir «de sus hijos el cumplimiento constante, austero y valeroso de los deberes públicos»107. El evento anterior fue el punto de partida de una larga e intensa campaña electoral en la cual Sociedad Independencia Electoral montó un escenario, con la finalidad de que los «ciudadanos virtuosos» de todo el país recrearan una gesta republicana inconclusa. La propuesta política de la Sociedad Independencia Electoral —germen de lo que sería posteriormente el partido Civil—, encarnada en el ideario y en las proclamas, escritos, discursos y cartas de su líder, Manuel Pardo, de miembros de su Junta Directiva y de dirigentes importantes como José Simeón Tejeda, Enrique Elmore, Carlos Lissón, Lorenzo García, Benigno Febres, Tadeo Antay, José Miguel Medina, Manuel Costas y de innumerables corresponsales políticos, dispersos a lo largo de todo el país, pretendió alejarse de las discusiones teóricas, comunes a los dos ciclos doctrinarios posteriores a la Independencia, y asumir en su lugar un republicanismo cívico y pragmático108. Aquel intentó emparentarse genealógicamente con el ideario político, que colaboró en la forja del proyecto republicano independentista y tendió a organizar y motivar la participación del «ciudadano republicano» a lo largo de todo el Perú. 82

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