este volumen, aparecieron muchos trabajos de historia que abandonaban las capitales latinoamericanas para contar historias políticas «descentradas», al mismo tiempo que observaban «desde abajo» los proyectos, estrategias y voluntad de grupos o individuos «subalternos», dejados de lado por tradiciones intelectuales previas1. Carmen Mc Evoy en LUR, en cambio, enfatiza sin timideces una historia volcada a reconstruir los proyectos e ideales de las élites dirigentes del país. Sin embargo, esta originalidad, en aquel contexto, me parece que era menos una disidencia frente a la disciplina practicada en aulas norteamericanas, que una afirmación destinada a sacudir los sentidos comunes de la historia en el Perú. Más que en busca de tenure en una universidad del norte, la autora andaba en busca de un eslabón peruano, extraviado y fundamental: la política en general y el republicanismo en particular. Por eso es que su vehemencia revisionista reserva los puyazos más duros a una serie de estudios que, para mediados de los noventa, ya estaban algo démodées en la academia internacional, pero lucían vigorosos en la empobrecida universidad peruana de esos mismos años. Su empeño, entonces, es contra las lecturas de los «nuevos historiadores» y «científicos sociales» (las comillas son de la autora, por si acaso) quienes, influidos por el marxismo y el dependentismo, impusieron una visión de nuestra historia donde solo despuntaba el fracaso, la inexistencia de cualquier proyecto político inclusivo y donde, en definitiva, primaba un tipo de generalización que terminaba por deslegitimar cada rincón del siglo XIX, al cual, muy sintomáticamente, bautizaron como un siglo «a la deriva». A la deriva estaban nuestros académicos, replica Mc Evoy. Se ocuparon de destruir nuestro pasado y no de reconstruirlo. Y sentencia drástica: «La ‘nueva historia’ falseó y deshistorizó». LUR opone a esta tradición el regreso del ideal y la vuelta de la política. Frente al gusto por nombrar al inevitable fracaso, contrapone la voluntad de desandarlo. El proyecto republicano es el vehículo que permite intentar esta reescritura. El republicanismo fue desde la independencia, advierte Mc Evoy, una ideología y una práctica que buscaba cohesionar al país a través de la implantación de un Estado de derecho inclusivo y cuya preocupación central era construir una comunidad de ciudadanos iguales. El episodio central de ese esfuerzo estudiado en este libro es el del Partido Civil y Manuel Pardo. La narración mantiene el foco de atención tanto en los discursos de este proyecto político como en la política electoral, movimientista, y en los distintos pactos entre élites limeñas y regionales 8
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