fundamentales de la organización política de principios de siglo, pero no se adscribe con los análisis totalizadores que ven a la élite gobernante como una oligarquía unificada. De esta manera, coincidimos con lo expuesto por Jacobsen (1988, pp. 145-76). Para los términos de la discusión sobre la «oligarquía» peruana ver Borricaud y otros (1969); López (1978); Flores Galindo y Burga (1980, pp. 95-103); Pease García (1977). 821 Para un perfil social de los fundadores y colaboradores de La Prensa, ver Ulloa (1965, p. XXIII). 822 Resulta pertinente subrayar como este comentario guardó similitud con el realizado por José Faustino Sánchez Carrión en torno a las discusiones que se suscitaron en la Sociedad Patriótica luego de la Independencia. 823 Para este punto ver Ulloa (1864) y Gootenberg (1993, pp. 138-39, 150 y 157). 824 Para el mismo argumento en la formación de la esfera pública europea ver Habermas (1989, pp. 89-140). 825 «El ligero bienestar económico que hemos alcanzado en los últimos tiempos…ha hecho despertar apetitos de mejoramiento social, que se hallaban latentes o contenidos en su desarrollo (Ulloa, 1945, p. 237). 826 Para el caso específico de la sierra central ver Mallon (1983, pp. 168-213) y Manrique (1987, pp. 235-270). 827 Perú, Dirección General de Estadística, 1878; Perú, Ministerio de Fomento, Dirección General de Estadística, 1915. Los abogados pasaron de 182 a 252, los ingenieros de 65 a 256, los dentistas de 14 a 38, los administradores públicos de 1213 a 1575, los maestros de 253 a 747, los periodistas de 7 a 66, los estudiantes de 2713 a 3645, los tenedores de libros de 10 a 153 y los comerciantes de 3074 a 3232. 828 Perú, Dirección General de Estadística, 1878; Perú, Ministerio de Fomento, Dirección General de Estadística, 1915. 829 En 1908, hacia finales del gobierno de José Pardo, estaban funcionando 2400 escuelas con 3100 preceptores y existía una masa escolar nacional de 170 000 alumnos. Se creó, asimismo, la Escuela Central de Trabajo Manual y se fundaron la Escuela de Artes y Oficios, el Museo Nacional de Música y el Instituto Histórico del Perú. 830 Para la implementación de la «Extensión Universitaria», organizada a partir de las ideas traídas por el intelectual español Rafael Altamira, ver «Discurso del Presidente del Centro Universitario» en Dávalos y Lissón (1919-1930, p. 150). 831 La Prensa —por lo regular con dos ediciones de 8 y 4 páginas, que se vendían en la mañana y en la tarde a cuatro y tres centavos respectivamente— daba gran importancia en su primera plana a acontecimientos nacionales e internacionales, acompañados de grabados muy bien impresos (Carnero Chueca, 1980, pp. 75-77). 832 Ulloa demandaba enfáticamente a que se dedicaran «todas las energías del gobierno, todos los recursos disponibles, a lograr siquiera que dos de los tres millones que tiene el Perú aprendan a leer y a lavarse la cara; cuando se luche por hacer una verdadera nación» (Ulloa, 1965, p. 242). 833 Teniendo como pretexto una escena capitalina en la cual un «señorito» que, al ser llevado por un cochero de alquiler algunos metros más allá de lo solicitado, le había arrojado a este su pago al suelo, Ulloa elaboró una aguda crítica social de un país que se preciaba de «civilizado» y que, sin embargo, reproducía en el seno de su sociedad 402
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