de sus metas fundamentales era no solo «el mejoramiento moral i material de las clases más numerosas y desvalidas» del país, sino la urgencia de que existiera «una clase superior». Esta, no solo formada por el nacimiento y la fortuna, sino por las cualidades personales y el merecimiento individual, debía estar abierta a todos los individuos esforzados de la nación (Declaración de Principios). 683 Para un análisis detenido del discurso herreriano ver capítulo I. 684 Piérola, Memoria que el señor Nicolás de Piérola, fundador y jefe del Partido Demócrata, leyó ante la Asamblea Nacional de Delegados Departamentales, reunida el 31 de enero del año de 1890 (Lima, 1891). 685 «Nuestros padres nos hicieron libres, legándonos el encargo de hacernos grandes» (Piérola, «Doctrinas Demócratas»). 686 «Nada tenemos que hacer con el pasado —editorializó Piérola en el diario El País— al cual damos la espalda por entero, para ocuparnos solo del presente, compendio de gravísimos problemas difíciles e inevitables, y de porvenir, que encierra tantas amenazas y serios peligros» (Dulanto Pinillos, 1947, p. 362). 687 Dentro del esquema organizativo los demócratas estuvieron representados por Comités Ejecutivos de distrito, de provincia y de departamento. Para que la anterior organización nacional pudiera implementarse, el país se dividió en tres regiones; el norte (Amazonas, Áncash, Cajamarca, Lambayeque, Libertad, Loreto y Piura), el centro (Ayacucho, Callao, Huancavelica, Huánuco, Ica, Junín y Lima) y el sur (Apurímac, Arequipa, Cusco, Moquegua, Puno y Tacna). (Partido Demócrata. Declaración de Principios). 688 «Carta Circular a los Comités Departamentales. Abril 1 de 1889» en Partido Demócrata. Doctrinas, 1-4; Dulanto Pinillos (1947, pp. 357-358). 689 Dulanto Pinillos (1947, pp. 363-364); Memoria que el Señor Nicolás de Piérola leyó ante la Asamblea de Delegados Departamentales; Miró Quesada (1961, pp. 191-192 y 195). 690 Las movilizaciones populares que se sucedieron luego de la prisión de Piérola adquirieron caracteres alarmantes. «Un negro retinto» al ser detenido exclamó: «Yo soy pierolista…Vengan todos a tomar Palacio y matar blanco… ¡Viva Piérola! (Dulanto Pinillos, 1947, p. 368). 691 Para la reactivación del idealismo doctrinario en el discurso demócrata ver Basadre (1983, VII, pp. 330-332); Dulanto Pinillos (1947, p. 360); Partido Demócrata. Doctrinas de Nicolás de Piérola. Para la rocambolesca fuga de Piérola, ver Ulloa (1949, pp. 318-319). 692 Grandes Rasgos de un Bohemio Lirico Político Soñador. Remembranzas de Medio Siglo (Lima, 1947), 3. 693 Para una aproximación a la carrera política de del Solar y su estrecha relación con Piérola ver Echegaray (1965, p. 279) y Obín (1901, pp. 17-19). 694 Un diario chileno describió de esta manera el enmascarado golpe de Estado ejecutado por Cáceres: «La ciudad de Lima no habría visto todavía representar en su viejo palacio una comedia tan sencilla, desarrollada tan en silencio que parece que todos fueran personajes mudos. Un trastorno político efectuado sin ruido, sin víctimas, sin cómplices, en que nadie aparece verdaderamente culpable y en que todos los personajes, 349
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