que el levantamiento tuvo en el imaginario colectivo nacional. 651 «Discurso pronunciado el día 25 del presente por el niño Víctor Vicente Valdivieso, en casa del excelentísimo señor Delegado» en El Comercio (Lima, 28 de marzo de 1895). 652 Esta conexión es observada, aunque no desarrollada por Basadre (1983, VII, p. 318). 653 «Los acontecimientos últimamente realizados nos imponen una política nueva, nos señalan un camino enteramente diverso del que habíamos seguido hasta ahora. La política toda de tres cuartos de siglo se ha hundido en el abismo, y, lo esperamos con entera fe, para no aparecer más…el movimiento político iniciado…no tuvo por único fin destruir el poder del General Cáceres y derrocar al gobierno usurpador; él se propuso y se propone devolver a la nación su soberanía y su imperio a la ley y a las instituciones» («Editorial de la nueva Era», citado en El Comercio, 3 de abril de 1895). 654 Las montoneras, a pesar de no constituirse en la base de un movimiento liberal radical capaz de cambiar la sociedad, jugaron un rol importante en los innumerables conflictos políticos que sucedieron a la independencia. Se encargaron de defender a sus pueblos o sus propios intereses, siendo encabezadas por caudillos locales. Para este punto ver Walker (1990, pp. 107-136). 655 La recuperación gradual del aparato exportador, proceso iniciado durante el primer gobierno de Cáceres, concluyó entre 1893-1894. Durante ese período se inició el declive del volumen y monto exportado. Esta disminución se debió inicialmente a la recesión local y al colapso de los precios de la plata. El desorden fiscal de la administración Morales Bermúdez, el incremento de los gastos del ejército y posteriormente la guerra civil contribuyeron en el desmoronamiento del modelo económico cacerista. Para una mayor información sobre este punto ver Thorp & Bertram (1985, p. 33) y Basadre (1983, VII, pp. 171-176). 656 Remigio Morales Bermúdez (1836-1894) participó en las revoluciones de corte liberal de 1854 y 1865. Ascendido a sargento mayor, acompañó a Balta en 1867 y fue enviado como jefe militar a Loreto. Durante su carrera político-militar, Morales Bermúdez ocupó, sucesivamente, los puestos de comandante general del batallón de gendarmes de Trujillo, subprefecto de Lambayeque, subprefecto y prefecto de Trujillo. En 1879, con el grado de teniente coronel, concurrió a la fracasada Campaña del Sur. Es probable pensar que durante las batallas de San Francisco, Tarapacá y Alto de la Alianza se fortaleció la relación Cáceres-Morales Bermúdez. Fue por lo anterior que, durante los años de la Resistencia, Morales Bermúdez fue parte activa del comando cacerista. En 1886, luego de la revolución «constitucional» que derrocó a Iglesias, el Congreso le otorgó el grado de coronel y lo proclamó vicepresidente de la república (Basadre, 1993, VII, pp. 141-142). 657 Belaunde, al analizar el proceso de constitución del Congreso, observó que, al ser excluidas las personalidades de la oposición, se les reemplazó por elementos provincianos que acentuaron el espíritu provincialista que ya existía. Debido a que los intereses locales necesitaron ser siempre amparados por el gobierno, vino como consecuencia la intromisión de los representantes en la vida administrativa, no para fiscalizarla, sino para conseguir nombramientos que amparasen esos intereses. El Ejecutivo, anheloso de conservar su mayoría, tuvo que prestarse a satisfacer las 346
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