de la coalición constitucionalista, había graficado la dicotomía fuerza (militares) y razón, deber o justicia (civiles) como los dos ejes en los que habían descansado las luchas políticas en el país. Para Químper el único porvenir seguro sería aquel que lograra armonizar la fuerza con el derecho; de ese modo, la fuerza adquiriría un carácter democrático y racional (Gandolfo, 1991, p. 20). 549 Aunque existen escasos trabajos que permitan evidenciar las relaciones políticas que se establecieron durante el siglo XIX entre poder local y poder central, la aproximación de Florencia Mallon a las redes de patronazgo y clientela establecidas entre Cáceres y las autoridades municipales mestizas de la sierra central, siguiendo un patrón de comportamiento político inaugurado durante la campaña de la Breña, son muy ilustrativas del modelo político que Cáceres logró implementar. En este contexto, la coerción y la negociación fueron elementos fundamentales. Para este punto ver Mallon (1983, pp. 101-122). 550 El espacio congresal fue el lugar donde el bloque civil aglutinado, básicamente, en la «alianza constitucional» desempeñó sus tareas de legitimización y de discusión política. En 1887, José María Químper, uno de los aliados civiles de Cáceres, subrayó que «los partidos políticos en el Gobierno o fuera de él» debían tener sus miradas puestas en el cuerpo legislativo. Este era, según el ideólogo liberal, el «único terreno legítimo para disputarse el predominio de sus ideas». Con lo anterior Químper avalaba la división de tareas cívico-militares que caracterizó al régimen cacerista (Gandolfo, 1991, p. 90). 551 En un artículo que establece innovadoras líneas de análisis para estudiar, dentro de sus propios términos, a la cultura política Latinoamericana, Peter Smith sostiene que el autoritarismo está sumamente enraizado en la tradición política de Hispanoamérica. Al profundizar en los elementos proveedores de la legitimidad política hispanoamericana, el autor señala que dichos elementos tienen poco asidero en los criterios weberianos de tradición, legalidad y carisma. La existencia de otros elementos culturales, como dominio y experiencia-logro, son relevados por el autor (Smith, 1985, pp. 153-175. Opinamos que fueron los elementos de dominio y experiencia-logro los que posibilitaron la llegada de Cáceres al poder. 552 En su obra fundamental The transformation of Liberalism in Late Nineteenth Century Mexico, Charles Hale estudia las ideas políticas de la élite político-intelectual mexicana, de la época pos-Reforma liberal. Para el autor, el pensamiento político de la era se caracterizó por un liberalismo oficial triunfante, en contención con conceptos positivistas-autoritarios y gradualmente transformado por estos. 553 J. G. Leguía, El centenario del Mariscal Andrés A. Cáceres, 11. 554 Para las relaciones de Cáceres con el Partido Civil ver AGN, CMP, D2, 9-578. Para el autoproclamado civilismo del héroe de la Breña ver Miró Quesada (1961, p. 262). 555 Archivo Elías Mujica; Elías Mujica Álvarez Calderón, Francisco Mujica Serelle y Elías Mujica y Trasmonte, Un Peruano Singular (Lima, 1990). 556 Para una aproximación a los vínculos político-militares entre Cáceres y Mujica ver Cartas a Andrés A. Cáceres, Archivo Elías Mujica y Trasamonte y Mujica Álvarez Calderón, Elías Mujica, 62-86. 557 Muchos de los breñeros ocuparon las prefecturas y subprefecturas en toda la república. Entre los que desempeñaron un papel importante en la administración 295
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