363 Para este punto resultan reveladoras las cartas entre Manuel Pardo y su primo José Antonio de Lavalle, en las que se hace evidente cómo los primos y socios venden la Hacienda Villa por no ser rentable. Con el dinero obtenido en la venta, los exterratenientes se iniciarán con éxito en el mundo de las finanzas limeñas (Manuel Pardo a José Antonio de Lavalle y viceversa, 1859-1871, AMP, CMP). 364 De los bellísimos ranchos que comenzaron a construirse en el Chorrillos, el balneario más exclusivo de Lima, da cuenta Alayza (1947, p. 50). 365 Para discusiones en torno a la ley bancaria: Camprubí (1957); Quiroz (1992); para el mismo punto durante la gestión hacendataria de Manuel Pardo, ver Mc Evoy (1994a, pp. 182-186). 366 Para este punto ver M. Moscoso Melgar y F. Calderón (1867). 367 La tradicional relación entre capital comercial-financiero y política ha sido subrayada, para el período colonial por Quiroz (1993) y para el nacional, por Gootenberg (1996, pp. 134-165; 1991, pp. 275-308). Mediante la lectura de la correspondencia entre Manuel Pardo y su enviado especial a Europa para asuntos de la deuda, Manuel Gonzales de Candamo, se puede percibir el interés que tuvo el presidente civilista por fortalecer a la banca nativa, conectándola a los capitales internacionales. 368 Para el peso de la banca en el proyecto civilista ver Mc Evoy (1994a, pp. 279-280). 369 Sobre los altos costos de la campaña electoral de 1871-72 ver Mc Evoy (1994b, pp. 120-121). 370 El incremento del presupuesto de la educación que favorecía a los maestros, aliados ideológicos de la administración civilista, ejemplifica la política de retribuciones que se vio obligado a llevar a cabo el gobierno de Pardo para mantener el poder (sobre el crecimiento del presupuesto educativo durante el gobierno civil ver Tantaleán, 1983, p. 201). 371 Lo preocupante para el gobierno no era tanto el orden interno de los campamentos, que funcionaban como pequeños enclaves bajo el control del contratista de turno, sino la posibilidad de un desbande masivo del «hampa ferrocarrilera» a los núcleos urbanos. La utilización de aquel contingente en las endémicas luchas políticas citadinas constituía una gran preocupación para cada administración. 372 Para las expectativas que despierta la llegada del ferrocarril a las provincias ver, por ejemplo, Juan B. Bobbio, AGN, CMP, D2, 7-470 y José Manuel Aza, AGN, CMP, D2, 3-287. 373 Gootenberg ha relevado cómo la construcción ferrocarrilera estuvo enmarcada en un proceso, aún no estudiado, de surgimiento de una conciencia regional (1993, pp. 99100.) La imagen de una frontera en expansión como estrategia capaz de diluir las tensiones provocadas por los desequilibrios económicos, que la penetración capitalista ocasiona en países jóvenes, fue utilizada exitosamente en los Estados Unidos de Norteamérica. 374 «Los ricos (banqueros y comerciantes), los blancos y los que visten con decencia son atacados e insultados y contra esta clase social, se estimula y desborda la ira y el instinto rapaz de la plebe. Lima está en estado de sitio. La agitación fermenta y llegará a un término fatal» (Ricardo Espiell, Lima, 31 de octubre de 1877, AMP, CMP). 231
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx