La urgencia por decir nosotros

feminidad son realmente significativas para el Dios de Úrsula. Solo el mérito de la renuncia movida por la fe. Y por ello Úrsula ha sido escogida. Y las visiones de Úrsula, a las que ella llega a través de la penitencia y que la convierten en prístina mediadora de los deseos de Dios, son tan sublimes como terroríficas. En su perseverante aproximación a Dios, el primer gesto de Úrsula es de incredulidad: «Señor mio ¿una negra tan gran pecadora? ¿No/ ay muchas Reynas, y Señoras? Y le respondiô el Señor: mâs es estâr en Gracia/ mia, que ser Reynas. Y consecutivamente le fue mostrado el Purgatorio,/ donde vio innumerable gente; y le decian los grandes puestos, que avian/ tenido, y las culpas, porque estaban en aquellas penas» (Úrsula de Jesús, 2012, p. 12). La gracia, la proximidad de Dios, es pues más importante que la nobleza terrenal que tiene el notable inconveniente de precipitar extravíos que se pagan muy caros: […] el infierno esta lleno de los/ que pasan la bida en triscas y pasatiempos y disen que es esto que es aquello dios es/ bueno de nada asen caso ni piden perdon de sus pecados ni se acuerdan que ay dios/ a quien temer cuantas lagrimas derramo nuestro señor jesuchristo en a-/ quel jerusalen por estos pecados y cuanto padesio y todo por salbarnos y su san-/ tisima madre toda su bida lloro desde que encarno su yjo que aunque por enton-/ ses tubo aquel goso los mas eran amarguras y llorar lo que alli paso no lo se desir/ ni entender como fue aunque entonces mui bien lo entendia dios sabe/ (9r) y le digo que mui bien sabe que no busco mas que agradarle […] (Úrsula de Jesús, 2012, p. 6). Las almas corren pues un gran peligro. Y para reconvenirlas están personas como Úrsula. La oración es el principio de todo: […] la Oracion/ interior es tan necesaria â las almas, que sin ella es en vano todo quanto en el hom-/ bre ay; porque ella es el medio, con que se trata, y comunica con Dios, con que se conocen,/ y pesan los preceptos divinos, las obligaciones, los beneficios, las culpas, el fin, y paradero/ que espera; y sin ella todo es tinieblas, y falta de conocimiento. Que sin Oracion/ no ay amor de Dios; y que asi como, quando uno ama â otro, mientras mâs le co-/ munica, mâs le ama; asi quien mâs comunica al Summo bien mediante la/ Oracion interior, mâs le ama. Que el exerciçio de los sentidos corporales, no sirve/ sino de estorvâr este trato con Dios[.] Y asi que todo el tiempo, que le sobrasse de la obediencia/ lo procurasse ocupâr en este Santo exercicio; y quanto le fuesse possible, en las ocupa-/ ciones forsosas, pusiesse el corazon en Dios, dandole Gracias, y que esso es tambien/ Oracion. Viô tambien este dia las penas del infierno, y â muchos que alli es-/ taban por solo un pecado mortal, como queda dicho arriba (Úrsula de Jesús, 2012, p. 79). 90

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx