La urgencia por decir nosotros

caso de necesidad por un Religioso Agustino, hijo de padre no conocido y de María del Carmen negra esclava de la señora Da. Mariana Rodríguez del Fierro quien dice ser su voluntad donarle la libertad a dicho Francisco; fue su padrino Antonio García y testigos Don Martín Lapage y Manuel Izquierdo, de que doy fe. Pedro de la Puerta. Una Rúbrica» (León y León, 2004, p. 31). 8 El mismo tema es motivo de varias tradiciones de Ricardo Palma. Por ejemplo, la controversia entre el virrey y el arzobispo de Lima en torno a los ornamentos que la comitiva de cada uno usaría en su desfile a la Plaza de Acho. Ver, de Palma, «De potencia a potencia» (1952, p. 320); o «Un litigio original», sobre el impase en el tráfico producido porque ninguna de las calesas quiere ceder el paso. Sus aristocráticos propietarios no se ponen de acuerdo sobre el valor relativo de sus linajes, de modo que ninguno quiere retroceder y las calesas quedan inmovilizadas. El virrey se abstiene de tomar partido, de modo que se remite el expediente a Madrid, en espera de la decisión sobre el valor del linaje de los caballeros enfrentados (Palma, 1952, p. 478). Esta tradición fue llevada a la pintura por Teófilo Castillo en el cuadro «El choque de las calesas». 9 Continua Villegas: «Lo cierto es que Francisco Fierro fue un personaje completamente desconocido, no hubo una vinculación entre su obra y los literatos costumbristas en vida (Bayly y Porras Barrenechea 1959). Solo cuenta con la publicación de un artículo tomado del periódico satírico La Broma, y una escueta nota necrológica en El Comercio. En torno a él se construyó el discurso criollo basado en la identidad costumbrista. Como personaje anónimo, fue rebautizado como Pancho Fierro y su producción aglutinó lo criollo y la identidad limeña que pretendió ser la mirada del Perú. La creación de este discurso no se forma con el pintor mulato ni con la circulación de sus imágenes, que dialogan con varios artistas locales y extranjeros del periodo. Fue en el siglo XX cuando su trabajo llamó la atención de uno de sus coleccionistas: destacó que “todos nuestros tipos sociales desaparecidos viven en sus acuarelas, las tizaneras, las mistureras, las tapadas […]” (Bautista Lavalle 1907: 25). A esto siguieron los artículos del pintor Teófilo Castillo, que lo denominó como el creador del humorismo gráfico peruano y convirtió sus acuarelas en soporte gráfico para ilustrar temas virreinales como la tapada, los saraos de las casas, la Semana Santa, la Inquisición, las corridas de toros y los tipos populares en Variedades (Castillo 1918, 1919). Sin embargo, Castillo no lo tomó como referente en la construcción de su nacionalismo (Villegas 2006: 94). Quien sí lo incorporaría en su propuesta de un arte mestizo sería José Sabogal (Sabogal 1945). De acuerdo con el pintor de Cajamarca, Fierro era el resultado de un proceso denominado planteles acriollados, que constituía la fusión de las etnias que integraban lo peruano (Villegas 2008: 109)» (Villegas, 2011, p. 19). 10 Se encuentra en la tradición «Los barbones», ambientada en 1672, que da cuenta de la orden de los bethlemitas o barbones. 74

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