A continuación revisamos los juicios más importantes sobre las influencias que se despliegan en la obra de Fierro. Natalia Majluf trae a cuento la complejidad del costumbrismo: Se cree que el costumbrismo se formula como una expresión natural del criollismo, no obstante, esto no necesariamente es así. A pesar de que muchas veces se ha omitido las influencias del trabajo de Fierro, se sabe que el costumbrismo fue un fenómeno internacional del siglo XIX. Esto se ve plasmado en las tres principales tendencias de la época: el recuento ilustrado de viajes, los libros de trajes y las series dedicadas a los oficios de comercio ambulatorio. La obra de Fierro entonces es una variante más en una extensa y compleja cadena de imágenes (Majluf, 2008, p. 24). Para Majluf, Fierro participa, o es «una variante más», de un «ismo» de carácter internacional, de un movimiento de creación de imágenes en el cual la creatividad artística se orienta por el interés por lo diferente y exótico. Cabe decir, sin embargo, que en las metrópolis el costumbrismo es un tema, o, en todo caso, un género menor. Y no, ciertamente, el proyecto estético en torno al cual se trata de decir quién se es, como ocurre en las periferias. Por su parte, Fernando Villegas, en su trabajo El costumbrismo americano ilustrado: el caso peruano, concluye: La construcción del imaginario visual de identidad de los estados hispanoamericanos está determinado por cómo nos dijeron que éramos los pintores viajeros. Sin embargo, a la hora de construir a sus tipos costumbristas, los criollos seleccionan algunos del temario de imágenes propuesto por los viajeros, el que es reconocido como propio, es decir, se identifican con él […] (Villegas, 2011, p. 62). Es decir, Villegas sitúa la iniciativa en los pintores viajeros. Fueron ellos quienes nos describieron y fuimos nosotros quienes aceptamos esas imágenes como fieles retratos de nuestra realidad. Y Francisco Stastny escribe sobre Fierro: Fue sin duda el primero en iniciar un lenguaje cuyo propósito fue expresar esa realidad americana, compleja y pluricultural, que la República liberó. Finalmente fueron abandonadas las ficciones de los viejos argumentos entre la República de Indios y la República de Españoles, o las imágenes estereotipadas de las castas clasificadas según una fábula científica creada en el antiguo régimen. Todas estas ilusiones fueron sustituidas por la imagen real de la diversidad humana que prolifera en la vida callejera de la ciudad. Empezó así una larga búsqueda de un sentido propio de identidad […] (Stastny, 2007, p. 20). 59
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