La urgencia por decir nosotros

Allí se hace visible su genio. Dice Ortega y Gasset: El valor en el gran torero no tiene nada que ver con la inconsciencia de cualquier mozo insensato, sino que en todo instante se halla bien fundado […] en la lúcida percepción de lo que el toro está queriendo hacer. Como la furia del astado es clarividente, lo es también el valor del diestro […]. Ni pueden ser las cosas de otra manera para que se produzca esa sorprendente unidad entre los dos antagonistas que toda suerte normalmente lograda manifiesta. Ante la furia del bravío animal el aficionado o el mal torero se limitan, cuando más, a articular un ensayo de fuga. El torero egregio, en cambio, se apoya en esa furia como en un muelle y es ella quien sostiene su actuación […] (Ortega y Gasset, 1968). El arte del toreo descansa en gobernar la embestida del animal. Y para que este gobierno sea posible, el diestro tendrá que conocer a fondo a su contrincante. Y acaso no es esta la situación que Fierro plasma en la acuarela de la figura 6. Figura 6. Pancho Fierro, Chulo, s/f. Fierro, 2007, pp. 158-9. Mientras el toro acomete, entregado al engaño de la capa, el torero lo mira con atención. El diestro, concentrado, anticipa el comportamiento del astado, pues está visto que su posición es muy vulnerable: detrás de la capa 35

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