La urgencia por decir nosotros

En general, la democratización de la sociedad peruana ha ido menoscabando estos fantasmas, que son el núcleo del colonialismo y de las identidades respectivas: criollo e indio. Pero tenemos que preguntarnos: ¿significa este debilitamiento que el imaginario de los peruanos está preparado para la consolidación de una comunidad nacional? Apresurando una respuesta diría que solo hasta cierto punto, pues al debilitamiento del colonialismo no ha seguido tanto una afirmación de la ley y la ciudadanía como una democratización de la transgresión y la «viveza». Y las correspondientes formas de acción colectiva: la mafia y el populismo. Surge entonces el escenario de la «sociedad de cómplices»67, donde predominan los comportamientos individualistas y transgresores. Entonces los fantasmas no han desaparecido del todo. Nada lo evidencia mejor que la poca validez de la ley en nuestro medio social. Siguiendo a Agamben (2005ª, p. 343), podríamos decir que la ley tiene una «vigencia suspendida»; es decir, vivimos en un «estado de excepción» permanente. Pero, en realidad, la ley tiene una cierta vigencia, aunque sea bastante relativa. A veces funciona y a veces no; y en ocasiones, solo a medias. En todo caso, inspirándonos nuevamente en Agamben, tiene sentido decir que el Perú es una sociedad irredenta, a la espera de realizar una gran tarea que todos deberíamos cumplir. Me refiero, desde luego, a la entronización de la ley en la vida cotidiana. En verdad, todo país que subsiste a espaldas de sus valores instituyentes, donde es abismal la brecha entre las leyes y las costumbres, vive un «tiempo mesiánico»; sus habitantes experimentan una desazón, un deseo profundo por que las cosas sean como deben. Y aguardan a un mesías. Pero en el Perú de hoy, ese mesías tendría que ser un movimiento social y no un individuo. II En las reconsideraciones introducidas en la segunda edición de su libro clásico, Perú, problema y posibilidad, Jorge Basadre (1994) afirma que el crecimiento de la presencia de lo indígena es el acontecimiento más importante de la sociedad peruana en el siglo XX. Esta acrecentada gravitación resulta de múltiples causas. En el campo demográfico, se trata del explosivo aumento de los habitantes del país, junto a las masivas migraciones desde la sierra rural hacia las áreas urbanas, sobre todo de la costa y especialmente a Lima68. Hacia 1876, la época en que se formula el proyecto criollo, el Perú es un país andino, rural, e indígena; el área más poblada es la sierra sur, con el 289

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