La urgencia por decir nosotros

CAPÍTULO 9. VISLUMBRES DE FUTURO I Retomando ideas de Jacques Derrida, Anne Dufourmantelle nos dice: El futuro pertenece a los fantasmas […]. Los fantasmas no solo evocan el pasado sino que nos imploran que lo recordemos, son entidades que nos hablan de, y desde, los bordes de la realidad, donde se mezclan lo real y lo virtual, donde lo visible y lo invisible cambian de lugar, donde estamos llevados a oír lo que suponemos que no debemos oír […]. El futuro es repetición, emergencia, reactivación de los muertos… el fantasma está allí para hacernos recordar un pasado que nunca tomó la forma de un presente pero que está esperando todavía… donde no se puede distinguir la percepción de la imaginación (Dufourmantelle, 2013, Segundos 48-56). Comparto la idea de la centralidad de los fantasmas en las subjetividades colectivas. También el hecho de que en su elaboración se articulan la realidad con la fantasía. No obstante, me parece que los fantasmas no son eternos, que pueden diluirse una vez que han cumplido su ciclo histórico. Pero lo que nos interesa es reflexionar sobre los fantasmas en nuestra sociedad y su vigencia en la coyuntura que hoy vivimos. Hay dos grandes fantasmas en la historia del Perú. Fantasmas que son el núcleo, o condensación, de narrativas donde efectivamente «no se puede distinguir la percepción de la imaginación», al menos con claridad, pues estas narrativas tienen un anclaje tanto en la realidad como en el deseo que inspira la imaginación. Estas narrativas fantasmáticas —quizá podríamos llamarlas mitos— son la guerra de razas62 y el resurgimiento de Inkarrí. La fantasía de que el precario orden social peruano podría desestabilizarse para dar lugar a una guerra de razas tiene su origen en los momentos iniciales de la invasión del Tahuantinsuyo, cuando los pocos conquistadores se vieron constantemente rodeados de muchedumbres de indígenas. Algunos grupos indígenas los apoyaron y otros los combatieron. Pero en el imaginario de los invasores siempre estuvo presente el miedo a una eventual unificación de los vencidos. Desde entonces el miedo a la 283

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