indio o como cualquier español. Él es inca por el lado materno y por el paterno es también noble, pues desciende de hidalgos españoles. O sea que la reconciliación que logra es muy idiosincrática y poco generalizable porque está marcada por una ficción cuya verosimilitud está protegida por el exilio y, de otro lado, por un sentimiento aristocrático que lo desvincula de la suerte de la mayoría. En todo caso, la figura de Garcilaso ha sido clave en la historia del nacionalismo peruano. El nacionalismo criollo, con Riva Agüero a la cabeza, lo postuló como emblema y modelo de un mestizaje que suponía la reconciliación de lo español y lo indígena y el nacimiento de lo peruano. Esta interpretación, en la línea de Ricardo Palma, tiende a tornar invisibles los conflictos étnicos. En todo caso, la genialidad de Garcilaso está fuera de duda. Su glorificación del Imperio de los incas, su justificación de la conquista, su confianza en el futuro del país desquiciado por el choque con Occidente, todas estas actitudes pueden parecer oportunistas, demasiado en línea con sus intereses personales. No obstante, como señalaba Alberto Flores Galindo58, al leer a Garcilaso se hace evidente, en la excelencia de su prosa y en la amplitud de sus reconocimientos, una actitud serena y distanciada que logra surcar los ánimos embravecidos de la arrogancia y el rencor. III Según lo ha reconstruido Carmen María Pinilla (2004), el proyecto arguediano se enraíza en la obra de José Carlos Mariátegui, a la que pretende continuar. En efecto, ya en los escritos de Mariátegui y en la revista Amauta está la idea de mostrar la vitalidad de la cultura indígena a los criollos más éticos, y también, y sobre todo, a los propios migrantes andinos, aunque esta última tarea tuviera un horizonte menos inmediato. Este mostrar —que es también un acrecentar— la fuerza de lo indígena representa un modo persuasivo, y no antagónico, de transformar el mundo criollo, pues se le invita a deshacerse del racismo que es uno de sus pilares o fundamentos. Es el proyecto de «peruanizar al Perú» (Stein, 2007). El intento de volver a imaginar la sociedad peruana desde una revaloración de lo andino es el hilo conductor que entrama los múltiples esfuerzos en los que se despliega la sobreestimulada vitalidad de Arguedas: sacar de la penumbra a la cultura andina, el lugar donde el mundo criollo la tenía relegada. Su proyecto apunta a imaginar una sociedad reconciliada que no ignore su núcleo más original y potente, sino 255
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx