La urgencia por decir nosotros

centrales de González Prada, como la crítica al caudillismo y la corrupción. III El marxismo que cultiva Mariátegui le significa una posibilidad pero también una camisa de fuerza. Posibilidad porque inquieta y moviliza su vida hacia un sentido heroico y trascendente. Y, también, porque el marxismo insiste en la necesidad de una visión totalizante de la realidad, que sería la única capaz de inspirar una acción revolucionaria. Pero también es una camisa de fuerza, pues el marxismo, especialmente el «oficial», implica un conjunto muy prestigioso de anticipaciones o hipótesis que Mariátegui no puede ignorar, aunque tampoco termine de aceptar. De allí que la relación de Mariátegui con el marxismo estuviera marcada por una identificación con la rebeldía de su espíritu y por una lucha por legitimar la heterodoxia de sus puntos de vista. Entonces en sus escritos es visible la resistencia contra el materialismo y el intento por (re)crear un marxismo más romántico e idealista. Menos «científico» y más voluntarista. Una doctrina que permitiría captar lo peculiar de un mundo como el peruano, milenario pero no europeo. Si se revisa el índice de los 7 ensayos, se constata que —muy «apropiadamente»— el primero trata de la economía, de la «infraestructura». Se trata del ensayo «Esquema de la evolución económica». De otro lado, se comprueba que el último ensayo versa sobre la literatura, la «superestructura». No obstante, lo que desde la ortodoxia no sería tan apropiado es que el primero tenga escasas diecinueve páginas y el último se despliegue en 103. Y, más allá del hecho cuantitativo, lo verdaderamente sorprendente es que sea el último el que ilumina al primero y no a la inversa, como se podría presumir desde las concepciones ortodoxas. En efecto, en su análisis del proceso económico priman las variables culturales, los valores y las mentalidades de incas y españoles. En la descripción del Imperio de los incas, bastante idealizada, no se repara en la geografía, la disponibilidad de tierras, la tecnología, las relaciones de producción. Lo central es la cultura y los hábitos del pueblo que permitieron a sus gobernantes encauzar toda la energía de sus súbditos hacia obras de gran provecho social54. Más tarde, en el análisis de la economía colonial, ocurre algo muy similar, pues Mariátegui privilegia la 230

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