La urgencia por decir nosotros

González Prada. En una nota a pie de página en el mencionado ensayo, Mariátegui dice: González Prada, que ya en uno de sus primeros discursos de agitador intelectual había dicho que formaban el verdadero Perú los millones de indios de los valles andinos, en el capítulo «Nuestros indios», incluido en la última edición de Horas de lucha, tiene juicios que lo señalan como el precursor de una nueva conciencia social: «Nada cambia más pronto ni más radicalmente la psicología del hombre que la propiedad: al sacudir la esclavitud del vientre, crece en cien palmos. Con sólo adquirir algo el individuo asciende algunos peldaños en la escala social, porque las clases se reducen a grupos clasificados por el monto de la riqueza. A la inversa del globo aerostático, sube más el que más pesa. Al que diga: la escuela, respóndasele: la escuela y el pan. La cuestión del indio, más que pedagógica, es económica, es social» (Mariátegui, 2007, p. 29). Hay incluso otra deuda, quizá más importante, que Mariátegui no reconoce. En su último ensayo, el más extenso y sustancioso, el dedicado a la crítica de la literatura peruana, Mariátegui periodiza la historia de la literatura en tres momentos: el colonialismo supérstite, marcado por la imitación de lo español; el cosmopolita, que multiplica las fuentes y referencias; y, finalmente, el nacional, donde los escritores comienzan a hablar desde su realidad haciendo uso de formas estéticas importadas pero que son capaces de recrear. Bueno, esta conceptualización se basa en González Prada, en la conferencia que este dio en el Ateneo donde proclama que la única manera de llegar a una literatura nacional es aprender de los grandes autores extranjeros que, ciertamente, no están en España. En fin, también podría atribuirse esta tendencia a disminuir los aportes de González Prada al hecho de que mientras este fue transitando al anarquismo, Mariátegui se convirtió al marxismo. Entonces, se diría que la cuestión es más ideológica que sentimental. Pero, como más tarde lo haría Mariátegui, González Prada se acercó al mundo obrero como portador de un mensaje de liberación y esperanza. Y en el momento la influencia anarquista era la única vigente en ese mundo. Además, se nota más cariño y proximidad en los juicios de Mariátegui sobre Palma que en aquellos que elabora sobre González Prada. Entonces, digamos que Mariátegui trata de ser justo en su apreciación de González Prada pero no lo logra. Por una inexplicada frialdad o distancia desconoce su influencia sobre él mismo y su generación. Y esto significa que no retoma muchas de las ideas 229

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