La urgencia por decir nosotros

Para iniciarnos en el mundo de Fierro, voy a analizar tres acuarelas que testimonian la reacción del mundo de los negros frente a la declaración de la Independencia efectuada por San Martín. La imagen de la figura 2 fue bautizada por Ricardo Palma (1833-1919) como Procesión cívica de los negros (1821). En realidad, Fierro no solía poner nombre, ni fecha, ni firma a sus acuarelas. Pero es evidente que nos acerca a la posición de los negros frente a la Independencia. Fierro retrata a cuatro personajes que comparten un júbilo festivo y celebratorio que tiene como restricción y trasfondo una actitud que puede calificarse como devota. Una actitud que justifica el nombre de «procesión cívica» que Palma le da a la acuarela de Fierro. La alegría cautelosa de la escena resulta de que el goce de los protagonistas está como frenado por un ritual de inspiración religiosa, un ritual donde se trata de performar la humildad y la sumisión a algo trascendente. La actitud contenida se insinúa en la mirada de los tres primeros personajes, todos ellos observando concentradamente algo que está por encima de ellos. Probablemente el estrado donde San Martín está escenificando el rito fundador de la República: la declaración de la Independencia. O, en todo caso, el rito que en los siguientes años conmemorará el repudio del vínculo colonial. San Martín emplea las siguientes palabras: «El Perú desde este momento es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende ¡Viva la patria! ¡Viva la Independencia!» El primero de los personajes porta una bandera que es, en realidad, la segunda bandera del Perú, ideada en 1822, y que por tanto no puede haber sido empleada en 1821. Entonces se puede decir que Fierro está retratando las celebraciones que en los siguientes años conmemoran la declaración de la Independencia de 1821. Esta es en realidad la hipótesis más probable, pues en 1821 Fierro tiene solo catorce años y es poco probable que a esa edad hubiera podido alcanzar el dominio del arte de la acuarela. En todo caso lo más probable es que evoque una imagen, antes que estar copiándola de la realidad. De otro lado, el ánimo jubiloso aparece ratificado por los instrumentos musicales que portan los personajes: un tamborcillo, una quijada de burro estilizada y una matraca. Es muy significativo que la única mujer mire en otra dirección en relación a los demás personajes, hecho que podría sugerir su menor sintonía con lo que está ocurriendo. En todo caso, la imagen de Fierro se entiende mejor si la comparamos con el cuadro de Juan Leppiani Toledo (1864-1943) de la figura 3. 22

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