La urgencia por decir nosotros

que está en la raíz de un arte tan sincero, desprovisto de segundas intenciones. Y continuaremos así, advirtiendo diversas facetas de su obra, hasta regresar, con muchos más elementos, a la conclusión anunciada. En toda esta aproximación se hará evidente la grandeza del genio de Pancho Fierro. Figura 2. Pancho Fierro, Procesión cívica de los negros (1821). Fierro, 2007, p. 113. II 21

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