En síntesis: la perspectiva desde la cual Mariátegui escribe su obra madura se funda en: 1) un sentimiento anti aristocrático que tenía una amplia vigencia en los sectores medios y populares, y hasta en la propia aristocracia; 2) una concepción del conocimiento donde la capacidad de observar y describir lo inmediato era fundamental; 3) la apuesta por el socialismo como el mito de nuestra época y, en consecuencia, del marxismo como inspiración para producir visiones totalizadoras del mundo; finalmente, 4) la incorporación del indigenismo y la revaloración de lo indígena como fundamento de un socialismo nacional, enraizado en la historia del país. II El sentimiento anti aristocrático es el elemento menos pensado, más inconsciente, de la perspectiva desde la cual escribe Mariátegui51. Este sentimiento tiene que comprenderse desde su raíz social, pues representa, en gran medida, la herida que el envanecimiento de la «aristocracia blanca» deja en la sensibilidad mestiza, siempre débil e insegura, con grandes dudas sobre su valor social. Este sentimiento fue parcialmente reprimido por el criollismo fomentado por Ricardo Palma: ni los grandes apellidos, ni el color de piel deberían ser importantes, pues el Perú es una república mestiza y criolla. Pero esta posición no elimina sino solamente reprime el sentimiento anti aristocrático, que pasa a convertirse en un resentimiento. Es decir, en un agravio reprimido, que no puede ser expresado, pero que está allí, en el laberinto de una subjetividad que no puede dar cuenta de sí, pues aún no ha elaborado la fórmula de su identidad, una síntesis que organice la heterogénea complejidad de los elementos que la constituyen. El mestizo oscila entonces entre una admiración, que termina siendo una autoinjuria, por lo blanco-occidental y, de otro lado, un desprecio, no exento de ternura, por lo indígena-nativo. El criollismo es un compromiso necesariamente superficial, pues reprime el dolor de la injuria y el apego de la ternura para definir al mestizo — simplemente— como un criollo más, alguien que admira lo occidental y desprecia lo indígena. Desde esta compleja sensibilidad mestiza, o desde la culpa del aristócrata blanco, se va elaborando una lectura de la realidad del país. Los esbozos de esta interpretación están presentes en Palma, en González Prada, en Riva Agüero y, más aún, en Mariátegui y sus seguidores. Desde un sentimiento de frustración con la realidad del país, agudizado por la 223
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