La urgencia por decir nosotros

Entonces, el inga Huayna Cápac dijo: «Ya no voy a regresar; aquí mismo me quedaré con mi ñusta, con mi coya». Dio instrucciones a un hombre, miembro de su ayllu, diciéndole: «Tú vete; vuelve al Cusco y di en lugar mío que eres Huayna Cápac». En ese instante desapareció con su señora; Cuniraya hizo lo mismo. Así, cuando ese Huayna Cápac de quien acabamos de hablar, murió, unos y otros, al proclamar la prioridad de sus derechos, lucharon para apoderarse de su señorío. Así estaban las cosas cuando los huiracochas aparecieron en Cajamarca. Hasta ahora, éstas son las únicas historias que conocemos sobre la existencia de Cuniraya Huiracocha. Todavía no hemos terminado de narrar el resto de lo que hizo cuando andaba por esta región (Taylor, 2008, p. 77). La oferta de protección de Cuniraya es también una alianza, pues Huayna Cápac se une con su hermana, y Cuniraya dispone que ambos entrarán en la tierra aunque por sitios diferentes. Entonces abre el cofre de donde emana una luz que inunda el lugar y que persuade a Huayna Cápac a no regresar al Cusco, a renunciar a su imperio y, siguiendo los consejos de su divino pariente Cuniraya, a meterse dentro de la tierra con su ñusta. Sabiendo las desgracias que estaban por ocurrir, el inca se oculta, pero antes envía a un impostor en su reemplazo. Por tanto Huayna Cápac, el último y legítimo inca, sigue vivo. Y cuando el falso Huayna Cápac muere, sus sucesores luchan entre sí en un pésimo momento, pues justo está llegando la invasión española. En esta narración se encuentra uno de los motivos principales del ciclo mítico del Inkarrí. En las versiones más conocidas, Inkarrí, el héroe cultural indígena, es vencido por Españarrí, el artero invasor. Pero eso no significa su muerte. Su cuerpo está bajo tierra, destrozado, pero pugnando por reintegrarse. Eventualmente resucitará y acabará entonces el tiempo de los españoles. La vuelta del inca significa la restauración del imperio o el fin del mundo. Según Arguedas, este núcleo narrativo tiene muchos desarrollos, pero el hecho que lo define es la presencia de Inkarrí como un poder civilizador (Arguedas, 2012). La idea de que Huayna Cápac no murió sino que se metió dentro de la tierra por consejo de Curinaya sugiere que el relato del manuscrito es un antecedente del mito de Inkarrí. El autor/compilador debe haber recogido la incredulidad de los pueblos indígenas sobre la muerte del inca y la esperanza en su eventual retorno, pues el inca, verdadero, legítimo, no ha muerto, sigue vivo dentro de la tierra. 188

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