La urgencia por decir nosotros

ser sabiamente reconducidas hacia el cristianismo. Esta actitud, auspiciada por la orden jesuita, da lugar a una mayor tolerancia hacia las creencias indígenas. Desde entonces resulta más fácil sobrellevar la imposición cristiana, pues está abierto el camino de la hibridación y el mestizaje. Conviene remarcar que el intento de imponer la oposición Dios buenodemonios malos no es la regla, sino más bien la excepción en la evangelización cristiano-católica. En realidad, por debajo del Dios único, hay un amplio espacio para otras presencias divinas: empezando por la virgen y continuando por los santos, las beatas y los beatos, sin olvidar a las almas benditas. Por no hablar de los ángeles. Esto significa que en el cristianismo hubo márgenes de tolerancia para el otro y su diferencia. Entonces era posible cristianizar creencias de origen pagano. Así, diferentes espiritualidades lograban encontrar un sitio en el universalismo cristiano. Pero el celo de la evangelización colonial implica una devaluación radical del otro, a quien no se otorga ningún derecho a ser diferente, a quien, entonces, se quiere hacer «tabla rasa» para reconstruirlo totalmente. VII La idea de que la derrota militar de los pueblos indígenas, y su sometimiento político y religioso, no significan la desaparición de las huacas y de las antiguas tradiciones, que pasan a esconderse en lo oscuro, está también presente en el capítulo 14 del manuscrito. Aquí se refiere la entrevista entre la poderosa huaca Cuniraya y el inca Huayna Cápac. «Según cuentan, poco antes de la aparición de los huiracochas, Cuniraya se encaminaba hacia el Cusco. Al llegar allí, habló con el inga Huayna Cápac: “Vamos, hijo, a Titicaca”, le dijo. “Allí voy a iniciarte en mi culto”» (Taylor, 2008, p. 75). Cuniraya convoca a Huayna Cápac a ir al lago Titicaca, el lugar de origen de los incas. Y allí le dice que envíe a sus sabios a todos los confines de la tierra. Aunque el manuscrito no especifica su misión, después de un primer intento fracasado, uno de ellos le trae un cofre. El relato sugiere que Cuniraya sabe de la venida de los españoles y quiere proteger al inca. Antes de abrirlo, Cuniraya dijo: «lnga, vamos a trazar una línea aquí en el suelo, yo entraré en la tierra por este lado; por ese otro lado tú entrarás en la tierra con mi hermana; tú y yo no nos volveremos a ver». Al decir estas palabras, trazó una raya en el suelo. Luego abrió el cofre. Enseguida aquel lugar se inundó de luz. 187

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