la perspectiva occidental no es usual que se demande a María actuar como lo haría una hermana, pues ella es solo madre, no una aliada sino una protectora. En todo caso, Cristóbal está invocando a María como una deidad suprema, capaz de darle el impulso necesario para desoír y vencer al temible Llocllayhuancupa. Entonces, podríamos conjeturar que es la invocación a lo femenino, bajo la forma imposible de lo virginal-materno, lo que serena el ánimo de Cristóbal, el hecho que lo termina de persuadir de que el mundo se organiza en torno al eje Dios bueno-demonios malignos. Es como si Cristóbal, confrontado con dos mandatos excluyentes, no supiera a qué atenerse, viviendo en la zozobra y la incertidumbre. En ese momento decide invocar a María, madre, reina, hermana. La relación con Llocllayhuancupa no es en cambio precisada con claridad en el relato. En cualquier forma, podemos suponer que la apelación a la madre es muy poderosa. Desde una perspectiva psicoanalítica es una invitación al regreso a una fase preedípica, donde la madre es todo, pues el bebe se encuentra fusionado con ella, que es su único vínculo e identificación, por lo que él/ella es (como) su madre. Entonces podríamos pensar que esta es la fibra que la evangelización logra tocar para desde allí intentar producir una nueva visión del mundo, basada en ese eje con dos opuestos tan definidos. Desde luego que no se debe olvidar la violencia a la que fue sometido el mundo indígena. Los idólatras reincidentes, especialmente si eran curacas o personas importantes, podían ser expropiados y azotados. Entonces, en el ánimo de Cristóbal, en su aferrarse a las doctrinas aprendidas, tiene que haber estado presente el terror que produce la anticipación de un castigo inimaginable por su dureza. Si comparamos la situación descrita en el manuscrito con la que reconstruye César Moreno para el caso de Boyacá, en Colombia, notamos una diferencia muy importante. En Boyacá no hubo alguien que recogiera con detalle la lucha entre la virgen y los demonios en el imaginario indígena. Entonces, «los demonios» es el término con que se refiere a las divinidades ancestrales que han perdido sus nombres. Hecho que pone de manifiesto el mayor «éxito» de la evangelización. No es el caso de los manuscritos, donde Llocllayhuancupa no está aún, al menos totalmente, demonizado. V 181
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