La urgencia por decir nosotros

una alucinación. Llocllayhuancupa no habla, pero lo ciega y se le insinúa, una y otra vez. Cristóbal cree perdida la batalla. Su último recurso es aferrarse al llamado de Santa María, la Virgen Madre. Es como si solamente ella pudiera poner las cosas en su sitio; es decir, persuadir a Cristóbal de que Llocllayhuancupa es un demonio malo y, por tanto, de que la polaridad Dios único-demonios malos debe mantenerse a toca costa. La siguiente pregunta es, desde luego, sobre el origen de la confianza de Cristóbal en María, la Virgen Madre. Mientras que Llocllayhuancupa parece ser masculino, no hay duda de la feminidad de María. Ahora bien, en el universo mítico descrito por el manuscrito de Huarochirí, hay huacas femeninas poderosas, como Chaupiñanca y Chuquisuso. En honor de Chaupiñanca, huaca asociada a la fertilidad de plantas, rebaños y hombres y mujeres, se despliegan elaborados rituales en que los hombres bailan casi desnudos para complacerla y obtener sus favores. Y Chuquisuso es venerada porque se dio maña para que el poderoso Pariacaca construyera los canales que permitieron que su comunidad accediera al agua que le faltaba. No obstante, pese a esta importancia, las huacas varones suelen ser más poderosas. Sus mujeres desempeñan tareas complementarias y están bajo las órdenes de sus parejas. De otro lado, en la tradición cristiana la virgen aparece como vencedora del demonio. Si fue por obra de una mujer, Eva, que el mal entró al mundo, es también por obra de una, María inmaculada, que la salvación comienza. Pero volvamos al punto. ¿Por qué la virgen María se convierte para Cristóbal en garantía de que la oposición: Dios bueno-demonios malos es verdadera y, por tanto, en fundamento del rechazo a las creencias tradicionales de su pueblo? Otra vez, no es posible una respuesta precisa. Pero conviene recordar que lo mismo sucede en México cuando, en 1531, la virgen se le aparece al indio Juan Diego y le dice: «¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?», frase en la que se funda el culto a la Virgen de Guadalupe. Pero en el caso concreto de Cristóbal, no estamos hablando de una aparición. En cualquier forma, conviene recordar que la virgen es convocada en calidad de madre y reina para que ayude a Cristóbal como una hermana. La virgen María, madre y reina, que puede actuar como una hermana: lo extraño e incomprensible, y por tanto temible y sublime, debió ser, para los hombres y mujeres andinos, que una madre pueda ser virgen. Y desde 180

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