La urgencia por decir nosotros

plato de plata que, al ser tocado por los rayos del sol, ciega los ojos humanos». Siguiendo con la interpretación, se podría decir que el cegar los ojos equivale a eliminar el primer nivel de conciencia, aquel donde Llocllayhuancupa no existe, pues ha sido olvidado. Y perdida esta orientación, a Cristóbal solo le queda, deslumbrado y seducido por la huaca, comenzar a rendirle culto. Esto es algo que quiere y no quiere al mismo tiempo. Triunfa la resistencia sobre la seducción deslumbrante de Llocllayhuancupa. Las oraciones, a manera de repetición de fórmulasconjuros, son sus aliadas. Pero, finalmente, lo decisivo es la invocación a la Virgen María. Como creía que no iba a salvarse de ninguna manera, puesto que ya había pasado la media noche y el demonio continuaba persiguiéndolo sin darle tregua, clamó a nuestra madre Santa María, diciéndole: «Ah madre, tú eres mi única madre. ¿Acaso este demonio malo me vencerá? Tú que eres mi madre, ayúdame, como una hermana, aunque soy un gran pecador, pues yo también serví a este mismo demonio. Ahora sí que sé que es un demonio. Éste no es dios, éste no podría hacer nada bueno. Tú, que eres mi única reina, sálvame de este peligro; intercede con tu hijo, mi Jesús, para que me salve de las manos de este demonio malo». Así la llamó, llorando y sudando, a nuestra madre la Virgen y nuestra única reina (Taylor, 2008, p. 95). Cristóbal se confiesa como un gran pecador: «también serví a este mismo demonio». Pero en el trance de verse sometido a la huaca, se aferra a la idea de que Llocllayhuancupa es un «demonio malo». Y en esta situación desgarradora, en la que se desea lo que de ninguna manera se debe, se invoca a «nuestra madre la Virgen y nuestra única reina». Y es gracias a esta invocación que logra resistir las asechanzas de su propio deseo por Llocllayhuancupa. Entonces, prosigue el relato, en medio de sus rezos a María «[…] ese demonio nefasto y malo hizo temblar la casa, dio un graznido estridente y salió bajo la forma de una lechuza. En ese mismo momento fue como si amaneciese. Ya no había nada que provocara espanto, saliendo y entrando continuamente bajo una forma semejante a la de un ser humano». Se consuma pues la derrota de Llocllayhuancupa. Dicho sea de paso, la lechuza es un ave nocturna y depredadora, asociada en el mundo andino a la muerte y los malos agüeros. El enfrentamiento entre la virgen y el diablo es un tópico recurrente en la evangelización de América38. Pero en este relato todo parece indicar que la lucha ocurre dentro del propio mundo interior de Cristóbal. A la manera de 179

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx