La urgencia por decir nosotros

En esta victoria lo decisivo es perseverar en las enseñanzas de la evangelización. Y el centro de esta enseñanza no es otro que interiorizar y mantener la polarización entre el Dios cristiano, bueno y protector, y el demonio que quiere destruir la nueva fe, que reclama el culto acostumbrado que no se merece, pues es portador del mal. Pero vayamos más despacio. Desde el inicio de la historia, el autor trata de ocultar las contradicciones de Cristóbal, a pesar de que son muy evidentes: «[…] según lo que contó, una noche fue a la casa de este Llocllayhuancupa donde moraba su enamorada; ya había abandonado el culto a este huaca y ni se acordaba de él. Así, cuando llegó a la casa de la joven, como tenía ganas de orinar, entró en la casita en ruinas que había sido el santuario del huaca». La incoherencia está presente en las primeras líneas del texto, en su misma superficie, pues, aunque se dice que Cristóbal no se acordaba de Llocllayhuancupa, lo cierto es que se encaminaba a su casa. En esa casa moraba —supuestamente— su enamorada. No obstante, luego se nos dice que esa enamorada era, en realidad, la hija del sacerdote de Llocllayhuancupa, que tenía otros dos hijos. Entonces es como si hubiera dos niveles en la interioridad de Cristóbal. En el primero, el más próximo a la conciencia, Cristóbal está yendo a la casa de su enamorada. En el segundo, que debe corresponder a su deseo inconsciente, lo que hace es ir a la casa de Llocllayhuancupa. Y es tal la disociación entre estos niveles que, en el primero, Cristóbal hasta se ha olvidado del huaca. Ha reprimido su existencia. Se trata solo de ir a visitar a su enamorada, que resulta luego ser la hija del sacerdote de Llocllayhuancupa. Y estos niveles coexisten en el mismo texto, ignorándose mutuamente. Siguiendo con el primer nivel, Cristóbal orina en la casita que había sido el santuario del huaca. Ahora bien, ¿cómo interpretar este comportamiento desde el segundo nivel? ¿Qué buscaba Cristóbal orinando el santuario? ¿Y por qué la casa está mantenida mientras que el santuario está derruido? Las respuestas no pueden ser sino conjeturas, pero si tomamos en cuenta que Cristóbal quiere encontrar la huaca, la respuesta tiene que ser: Cristóbal desea despertar a Llocllayhuancupa, llamarlo a la vida, y hacerlo a través de una afrenta, un desafío. Y resulta que Llocllayhuancupa sí está vivo. Y, además, y sobre todo, su presencia es experimentada al mismo tiempo como atractiva y como amenazante. En efecto, la huaca maravilla en la noche: «el demonio hizo aparecer ante sus ojos una luz deslumbrante semejante al reflejo de un 178

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