hombres de Huarochirí, todos protegidos por el mismo padre, Pariacaca, la fe que observan y las costumbres que siguen hasta nuestros días. Además, en cada comunidad se transcribirán las tradiciones conservadas desde sus orígenes (Taylor, 2008, p. 23). El deseo de fijar las «tradiciones» apunta a conservar una memoria que permita fundamentar el orgullo y la identidad de un colectivo que, a falta de nombre más preciso, podríamos llamar «los hombres y mujeres de Huarochirí». Según Taylor, el proyecto del autor-recopilador es establecer una narrativa de hazañas, una suerte de épica de los pueblos que rendían tributo a Pariacaca. No obstante, siempre siguiendo a Taylor, este proyecto se sostiene solo en los primeros capítulos, pues luego choca con la enseñanza cristiana, según la cual esos héroes y dioses eran, en realidad, demonios, criaturas diabólicas que engañaban a los indios para hacerse adorar y extraviar sus almas. Entonces el proyecto de construir una épica se ve interferido por las enseñanzas de la evangelización, que sataniza todas las creencias andinas. De lo dicho por Taylor se infiere que los manuscritos deben leerse como atravesados por una tensión entre dos deseos opuestos: el de reivindicar un pasado sentido como glorioso, tan válido como el de los españoles, y el de ser fiel a la evangelización, por temor o por convicción. Esta confluencia de deseos contrapuestos instala la duda en torno al significado de ese pasado, que en la época está aún plenamente vigente en muchos pueblos y personas: ¿eran las huacas, las divinidades ancestrales, solamente demonios, como insisten los evangelizadores? La tensión irresuelta entre estos dos mandatos implica una falta de certidumbres, una oscilación entre formas de sentir y pensar que no pueden ser fácilmente integradas. Entonces, a veces prima un tono asertivo y orgulloso donde no asoma ninguna duda en torno a la verdad y grandeza de lo dicho. En este tono se refieren relatos fabulosos o se cuenta cómo así se organizaban las distintas festividades religiosas asociadas al calendario agrícola. Pero, en otras ocasiones, el discurso colonizador ha desarticulado la coherencia de la enunciación, de manera que se filtra la duda acerca del significado de los ritos y creencias que estas narrativas transmiten. II Hay varios marcos conceptuales para razonar el encuentro, o choque, de tradiciones culturales diferentes. El más influyente, que se impone como sentido común, es el que se deriva de la idea de mestizaje. Así como la 169
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