Sin embargo, la continuidad con los planteamientos iniciales es tanto o más importante que el cambio señalado. Y aunque no se hable mucho de la necesidad «imperiosísima» del mestizaje, Riva Agüero es muy claro en señalar que […] la raza indígena, muy al revés de tender a extinguirse, aumenta desde fines del siglo XVIII, a pesar de los destrozos del alcoholismo, de las pestes y la gran propiedad, y excede en mucho a la raza blanca pura; y la acción del mestizaje en la Sierra es casi ilusoria, porque el cholo o mestizo serrano tiene a menudo tres cuartos y aun siete octavos de sangre india. En tal situación, la suerte del Perú es inseparable de la del indio: se hunde o se redime con él, pero no le es dado abandonarlo sin suicidarse (Riva Agüero, 1995, pp. 228-229). VII Paradójicamente Paisajes peruanos, el libro que nunca terminó, resulta el texto más importante de Riva Agüero. La propuesta del autor de revaloración de lo indígena y del mestizaje logrará una repercusión amplia a través de su influencia en la divulgación escolar, gracias a la obra de Gustavo Pons Muzzo y también por su impacto en los trabajos de Víctor Andrés Belaunde, especialmente Peruanidad. Pero la ruptura entre la élite criolla y el gamonalismo andino, que era el programa implícito de Paisajes peruanos, solo se concretará a principios de la década de 1960, cuando los planteamientos indigenistas de defensa del indio se conviertan en sentido común en la sociedad peruana. 23 En la «Advertencia preliminar» de 1931, Riva Agüero dice: «La redacción definitiva […] remonta casi en su totalidad, a los años de 1916 y 17» (1995, p. 3). 24 Riva Agüero no usa el término pero sí lo sugiere al mencionar que los colombianos constituían las tres cuartas partes del ejército patriota y los peruanos menos de un cuarto, pues también habían argentinos y chilenos. Y el ejército realista estaba «compuesto en su totalidad de soldados naturales del Alto y del Bajo Perú, indios, mestizos y criollos blancos, y cuyos jefes y militares peninsulares no llegaban a la décima parte del efectivo…» (Riva Agüero, 1995, p. 141). 25 Se refiere a su tesis de bachiller «El carácter de la literatura del Perú independiente». En este trabajo Riva Agüero niega la existencia de una literatura nacional. La literatura peruana sería solo una mera derivación de la literatura española. 26 La pregunta se vuelve más inquietante cuando se constata que el bisabuelo de Riva Agüero, José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, fue el primer presidente del Perú, posición que logró a través del primer golpe militar; y además, que su gestión fue tan desafortunada, y los acontecimientos peruanos tan en contra de sus expectativas de protagonismo, que termina abjurando de la República y de la Independencia en un texto 164
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