La urgencia por decir nosotros

ser real, pero es la colectividad que el discurso de Riva Agüero pretende crear. En la historia oficial, «desfigurada», se presenta a la Independencia como resultado del triunfo de los patriotas sobre los realistas. Los patriotas eran peruanos y los realistas españoles. Entonces Riva Agüero está proponiendo una comprensión alternativa de la Independencia, que siendo minoritaria está llamada, por su veracidad, a convertirse en «conciencia nacional». Así, detrás de ese «nosotros» potencialmente abarcador, unánime, está como germen un «nosotros los lúcidos», los que señalamos el camino. 2. «La Colonia, a pesar de sus abusos —tan poco remediados aún—, no pudo reputarse en países mestizos como servidumbre extranjera. Para el Perú fue una minoridad filial privilegiada, a cuyo amparo […] iban nuestras diversas razas mezclándose y fundiéndose, y creando así, día a día, la futura nacionalidad». Otra vez, hay que repetir la misma pregunta: ¿de qué nosotros son parte esas diversas razas cuya mezcla crea la futura nacionalidad? Se trata de un nosotros futuro e ideal, que está aún por advenir, que será resultado de la fusión de todas las razas. Es un nosotros mestizo que cobrará plena existencia cuando se cristalice la nación peruana. Pero en la realidad en la que Riva Agüero escribe ese nosotros aún no existe, es solo una «idealidad salvadora», un proyecto que debe orientar la acción del Estado y de todos los peruanos que quieren tener patria, que desean estar arraigados en una colectividad cohesionada. Riva Agüero es parte de la aristocracia criolla y blanca pero eso no quita que exprese su deseo de pertenecer a una nación mestiza, y que considere que su identidad personal tiene que ver más con ese deseo que con las coordenadas sociales que definen su origen social. El mestizaje nivelador aparece pues como el «proyecto sugestivo de vida en común» en el que los peruanos pueden converger. Entonces, los peruanos deberían dejar de definirse por sus diferencias de raza y cultura, para identificarse por sus semejanzas, las que tendrían que ir multiplicándose conforme avance el proceso de mestizaje. 3. Siendo el reto de la sociedad peruana el logro de «la armonía de dos herencias mentales, y la viva síntesis del sentimiento y la conciencia de las dos razas históricas, la española y la incaica, al cabo de noventa años, ¿hemos logrado acaso, en su plenitud indispensable, esta condición esencialísima de nuestra personalidad adulta?». 157

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