tiempo, en mi juventud, solía yo andar por la casa con mi “cámara” amenazando con una instantánea, dueño de esa terrible insistencia de los novicios. Una de las fobias de mi padre era su propia fotografía. Para desalentar mis propósitos, cada vez que lo enfocaba con mi lente, me hacía mil muecas, riendo de buena gana de la facilidad con que daba al traste con mis intenciones. Pero, un día le sorprendí desprevenido; y hélo ahí: sentado a la mesa del comedor, preparando goma de pegar para sus papeles… El parecido es notable, y la semisonrisa, una de sus más típicas expresiones, cuando, bajo la habitual serenidad de su rostro, retozaban pensamientos humorísticos. Está vestido dentro de la moda convencional; pero, por lo general, prefería estar cómodo, y la foto lo muestra tal como andaba de ordinario dentro de la casa» (González Prada, A., s/f). 22 Todas las baladas de González Prada citadas a continuación vienen de esta publicación. 146
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