La urgencia por decir nosotros

patriotismo i algo de ironía: el niño quiere rescatar con el oro lo que el hombre no supo defender con el hierro. Los viejos deben temblar ante los niños, porque la generación que se levanta es siempre acusadora i juez de la jeneración que desciende. De aquí, de estos grupos alegres i bulliciosos, saldrá el pensador austero i taciturno; de aquí, el poeta que fulmine las estrofas de acero retemplado; de aquí, el historiador que marque la frente del culpable con un sello de indeleble ignominia. Niños, sed hombres, madrugad a la vida, porque ninguna jeneración recibió herencia más triste, porque ninguna tuvo deberes más sagrados que cumplir, errores más graves que remediar, ni venganzas más justas que satisfacer (González Prada, s/f a). Todo discurso político supone movilizar sentimientos. Y aquí González Prada está convocando a la vergüenza de los mayores y a la responsabilidad de los menores. Su estrategia discursiva polariza los tiempos: vivimos en un período de tránsito que se esfuerza por trascender un presente degradado y por lograr un futuro de esplendor. El presente es un tiempo donde la sociedad peruana está pagando las culpas de sus élites dirigentes: el despilfarro, la corrupción, la frivolidad, la desatención del mundo indígena. Y el futuro, simbolizado por la juventud, es el tiempo de la liquidación del pasado, el tiempo de la esperanza y de la construcción nacional. Pero, más allá de las estrategias discursivas, la clave de la efectividad de su discurso está en lo depurado de su lenguaje. La prosa de González Prada ha sido calificada como «sonora», «brillante», «acusadora», «vigorosa», «panfletaria». Siendo todos estos adjetivos en alguna medida ciertos, no consideran, sin embargo, el ritmo y la musicalidad de su escritura. Y son estas cualidades las que permiten que la densidad de ideas no esté reñida con la claridad de su exposición. Pocas palabras para decir mucho de una manera fácilmente comprensible. Esta es una cualidad esencial de la prosa de González Prada. En este sentido, es inevitable compararlo con la «Carta a los españoles americanos» de Juan Pablo Vizcardo y Guzmán (1998). Un manifiesto tan claro y tan denso; una redescripción de la realidad llamada a tener un profundo impacto por lo persuasivo y brillante de su escritura. Ambos, González Prada y Vizcardo y Guzmán, destacan por la radicalidad de su oposición a la injusticia y el despotismo. Su intransigencia en la búsqueda de la verdad es la luz que los guía. Gregory Bateson escribe: «Existe, ciertamente, mucha conexión entre la verdad científica, por una parte, y la 141

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