La urgencia por decir nosotros

El exterminio y la muerte. En Roma, en el Capitolio, Alza Bolívar la frente, Y dice: «América, juro Tu libertad, o la muerte». Y vence mares y tierras, Y destroza densas huestes, Y la América redime De españoles y de reyes. A través de las figuras emblemáticas de los (re)fundadores de la sociedad peruana, Manco Cápac, Francisco Pizarro y Simón Bolívar, se evoca cada uno de los períodos de la historia del país. Es muy significativo que González Prada imagine la instauración de cada época a partir de la voz. Manco Cápac grita, Pizarro exclama y Bolívar dice. A su manera, cada uno reproduce el gesto bíblico de la creación: el poder del verbo que logra que la realidad sea según el deseo del creador. Pero las enunciaciones son muy diferentes. El grito de Manco apunta a sembrar «grandeza y dicha», a instituir un mundo donde «reinan paz, ventura y bienes». La exclamación de Pizarro tiene la intención opuesta. Se trata de generar miedo y obediencia, y adquirir riquezas para su beneficio personal. «Es mi ley la ley del fuerte/ A mí la plata y el oro;/ Tiembla, oh Perú, y obedece». Finalmente, el decir de Bolívar es liberador: «América, juro/ Tu libertad, o la muerte», «Y la América redime/ De españoles y de reyes». En esta balada está pues presente la idealización del Incario, la condena de la Colonia y la exaltación de la República. Es decir, los postulados que fundamentan la historia oficial. Parece pues que el punto de partida de González Prada es la aceptación de la historia oficial criolla. Hay, sin embargo, un matiz de diferencia. Mientras que el relato oficial condena la Conquista, salva, sin embargo, a la Colonia, como tiempo marcado por el intercambio, por el mestizaje que se cristalizará como fundamento de la nación; en la balada de González Prada, por el contrario, en la Colonia impera la «ley del fuerte»; la explotación inmisericorde. Es claro, por tanto, que el proyecto de González Prada de las Baladas peruanas implicaba poetizar toda la historia del país: desde su origen mitológico hasta su liberación, gracias al establecimiento de la República. No obstante, el proyecto fracasa y queda inconcluso y hasta innombrado, pues el título de «peruanas» fue añadido posteriormente por Alfredo, su 129

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