fundamentarse en el estudio de los grandes escritores. Nótese que ya en estas primeras intervenciones va emergiendo una veta polémica y sarcástica, evidente en la referencia a la obra de Palma: «[…] en la prosa reina siempre la mala tradición, ese monstruo enjendrado por las falsificaciones agridulcetes de la historia i la caricatura microscópica de la novela». Entonces estamos ya muy cerca del acontecimiento que significa el Discurso del Politeama. Pero para identificar la ruptura que introduce este discurso es necesario un mínimo de contexto. La situación inmediata es una ceremonia pública para reconocer el esfuerzo desplegado por escolares de los colegios particulares. En efecto, ellos habían hecho una colecta para reunir el dinero que habría de servir para apoyar a los peruanos de la provincias de Arica y Tacna, capturadas por Chile durante la Guerra del Pacífico. Según el Tratado de Ancón, que puso fin al conflicto, habría de celebrarse en estas provincias un referéndum en 1893. Allí se decidiría su suerte. En el acto público que reconoce la iniciativa, participa el Presidente de la República, el general Andrés Avelino Cáceres, que refiere en su intervención los momentos de profunda postración por los que pasa el país. En circunstancias así, enfatiza, se impone el orden y la unión sobre los intereses personales o de grupo, de manera que habría que deponer toda ambición. El discurso de González Prada, realizado en el mismo acto público, es profundamente subversivo, pues se orienta a revolucionar el sentido común de la época. Se trata de describir de otra manera la realidad del país, y esta nueva descripción tiene como fundamento un análisis de las causas de la derrota frente a Chile. Ricardo Palma, el intelectual criollo más influyente, considera que la guerra con Chile se perdió por culpa de los indios, pues en las batallas decisivas fugaron sin disparar un tiro, y que las limitaciones de la raza indígena son tan dramáticas que no hay una salida visible para el Perú. La perspectiva de González Prada es muy distinta. Los indios lucharon contra el ejército chileno aun cuando, muchas veces, lo hicieran en función de lealtades personales para con sus hacendados, casi sus dueños. Ellos los trajeron a Lima como carne de cañón. Entonces, más que a la cobardía de los indios, la derrota obedece a la improvisación y el diletantismo de los criollos17. En realidad, es curioso que Palma esperara que los indios se identificaran con un país que los excluía. Su expectativa resulta totalmente infundada e 115
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