La urgencia por decir nosotros

literatura e historia del Perú. Regresa a Lima en 1879, y en 1881 se alista como voluntario para la defensa de Lima. Cuando Lima está ocupada por el ejército chileno, González Prada se encuentra con un compañero de colegio, ahora oficial chileno. Sorprendido, le devuelve el saludo. Pero se siente muy humillado, de manera que desde ese momento decide no volver a salir de su casa mientras dure la ocupación. Entonces permanecerá dos años enclaustrado. González Prada va de la literatura a la política, el camino inverso al recorrido por Palma. Sus primeras intervenciones públicas son bastante tardías, pues ya tiene 42 años. Y después de tantos años de vida privada y estudios histórico-literarios lo que demanda es la construcción de una literatura nacional. Ya en 1886 formula su programa, en el discurso que da con motivo de cumplir el primer año en la presidencia del Club Literario: ¿Quién debe guiarnos? Ningún escritor nacional ni español. Aquí nadie tiene que arrogarse el título de maestro, porque todos somos discípulos o aficionados. Contamos bonitas composiciones en verso, pero no podemos citar un gran poeta; poseemos bonitos i hasta buenos artículos en prosa, pero carecemos de un gran prosador. ¿Dónde la obra, en prosa o verso, que se imponga por cualidades superiores? Cítese la novela, el drama, el poema… Nacidos ayer a la vida independiente, nuestras producciones intelectuales se parecen a la grama salobre de las playas recién abandonadas por el mar. Cultivamos una literatura de transición, vacilaciones, tanteos y luces crepusculares. De la poesía van desapareciendo las descoloridas imitaciones de Bécquer; pero en la prosa reina siempre la mala tradición, ese monstruo enjendrado por las falsificaciones agridulcetes de la historia i la caricatura microscópica de la novela. El Perú no cuenta hoi con un literato que por el caudal i atrevimiento de sus ideas se levante a l’altura de los escritores europeos, ni que en el estilo se liberte de la imitación seudo purista o del romanticismo trasnochado. Hai gala de arcaísmos, lujo de refranes i hasta choque de palabras grandilocuentes; pero ¿dónde brotan las ideas? Se oye ruido de muchas alas; mas no se mira volar el águila. Nuestra guía debe estar, pues, en el estudio de los grandes escritores estranjeros, en la imitación de ninguno. Estudiar ordenadamente es asimilar el jugo segregado por otros; imitar servilmente, significa petrificarse en un molde (González Prada, s/f b). En breve, la literatura es el fundamento del orgullo nacional, pues es la actividad llamada a crear el carácter de un pueblo. Y la escrita en el Perú es muy incipiente y tentativa. La creación literaria, carente de un proyecto y una vocación, se dispersa en caminos infecundos, y la única manera de despegar es la afirmación de nuestra originalidad que tiene que 114

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