La trampa

Ha muerto? - pregunto al fin. Sí. . . ayer. . . ¿Sabía Ud. algo ... ? No, señor Director. Es todo ... · Es todo? Lo siento, Stool. . . cosas de la vida. Gracias, señor Director. - Me cuadro. Salgo. No lloro. Qué ... ? Quisiera correr, gritar, maldecir. Pero no hago nada . I yo ... ? Por qué no muero yo ... ? En la cuadra está el "primero" diciendo bromas su– cias a los presos. Me mira con su sonrisa torcida. Sien– to que le hundo los dedos en la garganata hasta cor– tarle la respiración. Pero no hago nada. Camino, voy a los retretes. Allí me hundo en la pestil·encia del cu– chitril y me encierro. Luego vomito hasta mezclar mis lágrimas con los últimos restos de líquido amargo que me salen de la boca. I sollozo. Pero nadie lo sabe, oh, Dios, nadie lo sabrá ... ! - 83-

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